Arrasa la derecha en Madrid: lecciones para la lucha obrera

El PP madrileño con Isabel Díaz Ayuso ha logrado recuperar los votos y la hegemonía perdida en la derecha, consiguiendo absorber a Ciudadanos. Sin embargo, lo más destacable no es que haya recogido el voto de la derecha y de Ciudadanos, de vuelta a la “casa común”, algo “normal” en la derecha, sino que ha recogido parte del voto popular. Y con una participación electoral récord.
A la movilización de la derecha en los distritos tradicionales de la burguesía y pequeña burguesía, casi el 60%, se le suma parte del voto de las clases populares, no menos del 25%. En Puente de Vallecas por ejemplo, feudo de la izquierda, ha tenido el 27%, el 36,5% con Vox. Una subida de 6,8 puntos, casi los 6,9 que pierde la izquierda. En Getafe, por ejemplo, el PP ha subido un 19,6 % siendo el 35,4% de los votos y llevándose el voto de Ciudadanos y parte del PSOE que baja un 11,5%. Por otra parte, los tres partidos de izquierda no suman siquiera los diputados del Partido Popular. PSOE y Más Madrid con 24 y UP 10 diputados.
¿Qué ha pasado para que la derecha arrase?
La realidad es tozuda y no se puede ocultar la gestión criminal de Ayuso: miles de muertos en las residencias, la privatización y el colapso de los servicios sanitarios, el apoyo a la escuela privada y concertada en detrimento de la pública, el aumento de la desigualdad y la pobreza, “las colas del hambre”, etc., y en general todos los recortes de personal que se han llevado a cabo en todos los servicios públicos. Está claro que el PP ha logrado pasarle la culpa al gobierno que también es responsable y cómplice de esta situación.
En efecto, el gobierno de “progreso” PSOE, Unidas-Podemos ha sido incapaz de resolver y paliar los efectos de la crisis económica en la población trabajadora creando el caldo del cultivo de la decepción y la rabia en los sectores golpeados por la crisis. No es casualidad que Ayuso reclamara la “libertad” de las terrazas madrileñas para consumir ya que mantener el sector de la hostelería abierto con las medidas laxas en los confinamientos, a costa de más Covid, ha permitido que muchos de los 500.000 autónomos hayan podido mantenerse y además sobrevivir con las parcas ayudas del Estado.
Las elecciones de Madrid son solo un ejemplo de como la derecha se reorganiza y obtiene cierto apoyo electoral. Pero el terreno decisivo es la lucha de clases. Tenemos que estar preparados para tiempos duros, para movilizaciones y ser conscientes que solo la clase trabajadora en lucha podrá cambiar la sociedad. La lucha de clases es ineludible en la sociedad capitalista y el enfrentamiento será inevitable entre el proletariado y la burguesía. De ahí que las provocaciones, los ataques de la derecha y sus mentiras sobre la izquierda y a Pablo Iglesias, serán el pan de cada día, pues tienen que culpar a la “izquierda” y a los más pobres, a los emigrantes, etc., de la situación y ocultar los verdaderos responsables: la gran patronal, los bancos, el sistema capitalista. La crisis y los ataques a las condiciones de vida de la población se van a acrecentar en los próximos meses. La precariedad que ya sufre la juventud trabajadora es un hecho que avisa de que las condiciones se deterioran. El abandono de la solidaridad y la lucha obrera, el abandono de la lucha política en las empresas y centros de trabajo para integrarse en la dinámica parlamentaria y en las instituciones capitalistas sólo trae desilusión y desmoralización y con ellas la pasividad y la desmovilización.
¿Cómo combatir a la derecha? ¡Con lucha obrera!
Combatir a la derecha y la extrema derecha desde el punto de vista electoral e intentando crear un “cordón” sanitario de los “demócratas” frente a Vox, es inútil. Contraponer democracia a fascismo no ha aislado a Vox, ni ha derrotado al PP. Porque el problema de fondo, el origen del crecimiento electoral de Ayuso y Abascal, es el malestar social y económico, es la crisis del capitalismo acrecentado por la pandemia. A medio y largo plazo el problema seguirá siendo el mismo: o la clase obrera lucha con un programa obrero y resolvemos los problemas sociales y económicos provocados por el sistema capitalista, hasta derrocarlo o la situación social se pudrirá y la extrema derecha aparecerá con fuerza ante la impotencia de la “izquierda”. La antítesis no es democracia capitalista, frente a fascismo, sino socialismo o barbarie.

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