Los contratos de formación: Ni se contrata ni se forma

COO acaba de publicar un estudio en el cual se reflejan datos que corroboran lo que todo el mundo sabe: que los contratos de formación son una fuente de extorsión en manos de los empresarios, que ni contratan a más jóvenes ni sirven realmente a la formación. Dicho en plata: son un instrumento para abastecer de mano de obra barata y cualificada a la patronal.
Este sindicato denuncia en su informe que además este tipo de contratación no se está llevando a cabo mayoritariamente con los jóvenes sino con población más adulta, con lo cual su uso es claramente abaratar costes, precarizando así sueldos y condiciones laborales. Estos contratos además se suelen pagar según el SMI, salario mínimo interprofesional, con lo que la bajada de sueldo está en muchos casos asegurada.
Para indignarse todavía más por esta situación, solo hay que recordar que estos cursos de formación los sufraga en parte el erario público, el dinero de todos, y el montante de dinero que se ha tenido que desembolsar por este “fraude” ha sido de más de 2.144 millones de euros, entre 2013 y 2018.
Esto además de ser un robo a mano armada, es doblemente indignante pues los contratos de formación ni forman, ni cualifican en gran parte de los casos. Las empresas pagan las facturas a los centros de formación, estos obtienen ingresos y el Estado sufraga los gastos de formación a las empresas a través de las bonificaciones en las cotizaciones sociales. El círculo, como se ve, es …¡redondo!