La multinacional PSA ataca de nuevo: conflicto en Opel

En estos últimos días estamos asistiendo a un nuevo incumplimiento de la multinacional PSA, que compró Opel, ya que en su momento cuando se compró la empresa a General Motors se comprometió a respetar los acuerdos firmados con los sindicatos.  Pero PSA tiene una gran experiencia en saltarse la ley a la torera., esta vez en Figueruelas (Aragón).

A raíz de la negociación del convenio colectivo, PSA quiere tirar por tierra las condiciones laborales existentes: suspensión de los contratos de relevo, reducciones de salarios… Ante la negativa de los trabajadores de ver mermadas aún más sus condiciones laborales la empresa amenaza con largarse y que la panta pierda su producción. Y esto, después de recibir unos 25 millones de euros de ayudas y subvenciones públicas, además de tener los terrenos cedidos de forma gratuita por 75 años.  Parece ser que 8000 familias tienen su futuro en el aire, y esto sin contar las 25.000 familias aragonesas que dependen –en un grado u otro- de la automoción. PSA argumenta que hay otras plantas como Vigo y Madrid, que ya vienen trabajando con “otras” condiciones laborales. PSA es una multinacional que también ha recibido una lluvia de millones del Estado francés y que tiene beneficios récords que no paran de aumentar.

Alguien, con sentido común, pudiera pensar que “nuestros” políticos están indignados ante tanto incumplimiento por parte de la empresa. Pero nada más lejos de la realidad, al menos para algunos. Como Feijoo, presidente de la Xunta de Galicia, del PP, que poniendo de ejemplo el modelo de Vigo, ha recomendado a los trabajadores lo de siempre: que hagan un esfuerzo y se adapten.