¡Más empleo público!

A bombo y platillo anuncian los medios que gracias a la eliminación de la tasa de reposición cero, en Sevilla se ha podido crear empleo público tras cinco años en constante caída. Las cifras no obstante son escasas, sólo ha aumentado en 3.521 trabajadores. De este total, los ayuntamientos y diputaciones han creado 3.104 plazas, donde además están ya incluidos los contratos temporales, de pocos meses, efectuados por los planes que están destinados, según dicen, a combatir el paro.

Vemos que no hay una mejora sustancial, el paro sigue anclado en Sevilla, que cuenta con dos de los barrios más pobres de España. Muchos hogares habrán sentido el respiro que da un contrato, sin embargo, calificar los empleos temporales como un éxito es de una gran hipocresía.

La tasa de reposición cero, impuesta junto con la nefasta ley de Sostenibilidad Presupuestaria ha impedido que los servicios públicos llegasen a todo el mundo; solo han incentivado la privatización, dejando sin atender muchas áreas esenciales como todo el mundo ha podido constatar en estos últimos tiempos pero en cambio sí que sirve para beneficio exclusivo de la banca. Colegios, limpieza, parques y jardines… todos se han visto afectados y hemos visto como se deterioraban por la oportuna inacción política. Más bien todo lo contrario se ha visto en el caso de ayudas o promociones a la empresa privada, que siempre se ha visto beneficiada por la carga de trabajo que conlleva en los Aytos, la misma falta de personal. Más claro el agua.

Con los manidos planes de empleo que se han llevado a cabo, no se ha pasado de la foto, con cara de buena voluntad; no se soluciona nada a una familia si después de tres o seis meses trabajando tiene que volver a depender del paro o las ayudas. Mientras el dinero que podría financiar más empleos se destina a engordar cuentas en los bancos.

Otra cuestión es si esos contratos han servido al fin que se esperaba dado lo mal gestionado que han estado, que no han dejado rastro en ninguna parte de su eficacia, de nuevo por la falta de voluntad y la escasa planificación política. Además, junto con el uso partidista de la bolsa de trabajo se ha marginado a los trabajadores, intentando enfrentarles entre sí, creando conflictos entre ellos, que ha servido al Ayto. para ocultar sus verdaderas intenciones, usar a los trabajadores para su propio rédito creando una falsa sensación de creación de empleo.

Los trabajadores somos conscientes que el trabajo es algo que no puede negociarse, es una necesidad más, como respirar o comer y que cualquiera tiene el derecho y el deber de trabajar, proponer lo contrario es un ataque más a la clase trabajadora, ya venga de la empresa privada o de la pública. ¡Hay que pararlo y exigir más empleos públicos!