Cualquier pacto parlamentario mantiene el problema de fodo: la imposible solución a la crisis del capitalismo sin destruirlo

El ansia de cambio se ha expresado a través de la subida de Podemos y de sus agrupaciones en distintas regiones. Pero este partido no hace más que intentar tener el papel “reformista” que el PSOE tuvo en la Transición. No es casualidad que hable de una nueva Transición.

A través de un proceso constituyente, o de una reforma constitucional, han canalizado estas ganas de cambiar de millones de personas trabajadoras. Como todo reformismo, el último caso lo tenemos en Grecia con Tsipras, proponen la ilusión de cambiar la situación a través de las elecciones y el parlamentarismo. Mantienen la fullería de la posibilidad de cambiar las condiciones sociales y económicas a través del cambio electoral. Sin embargo en la democracia capitalista las elecciones pueden expresar opiniones, cambiar ciertas anomalías, pero nunca cambiar de raíz la situación de explotación social del sistema económico capitalista. En la crisis catastrófica actual solo hay una solución, la expropiación de los capitalistas, porque el poder económico está en la propiedad privada de los medios de producción en manos de los grandes capitales.

El capitalismo sobrevive a costa de la explotación del mundo del trabajo. Los trabajadores son la clase social que tiene en sus manos el mantenimiento, la producción y distribución, el funcionamiento en suma, de toda la sociedad. Por ello necesitamos una alternativa política que ponga en primer término los intereses y reivindicaciones de los trabajadores, denuncie el aparato del Estado capitalista republicano o monárquico y sus instituciones como arma de los capitalistas y avance en la conciencia de clase y denuncia del sistema.

Construir una organización de trabajadores con la perspectiva revolucionaria del socialismo y que se vindique del comunismo es ahora una necesidad imperiosa. Y también que se exprese electoralmente para defender este punto de vista. Hace falta el punto de vista con y de los trabajadores, que ponga en primer término sus problemas y con un futuro solidario y fraternal de una sociedad donde los trabajadores y trabajadoras tengan en sus manos colectivamente los medios de producción. Luchamos por cambios sociales y económicos reales y no solo políticos que recambien unas estructuras por otras. Y la única garantía de esto es que la clase trabajadora retome sus luchas y lidere la movilización social.

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