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50 años del golpe de Pinochet, que masacró al pueblo chileno

Hoy recordamos que se cumplen 50 años del golpe de estado de Pinochet, que al igual que ocurrió en España con el de Franco, fue la “crónica de un golpe anunciado”. Así pues, el 11 de septiembre de 1973, Pinochet tomó el poder en Chile, derrocando al gobierno de la Unidad Popular, coalición encabezada por el socialista Salvador Allende, en el poder desde hacía 3 años.

Desde hacía varios años la ebullición social y campesina era grande. Chile, con unos 10 millones de habitantes, tenía una de las rentas medias per cápita más altas de América Latina; sin embargo, la inmensa mayoría de los campesinos vivía en la pobreza. Las minas, las industrias y los bancos pertenecían a empresas norteamericanas o a las familias más ricas. Por tal situación los campesinos tomaban tierras y se crearon los Cordones Industriales, organización territorial de trabajadores de fábricas ocupadas.

A pesar de ser un momento de gran ebullición social, Allende eligió “la vía chilena al socialismo”, o sea, la no confrontación, el reformismo, las urnas. La elección de Allende fue saludada por la izquierda de muchos países como la prueba de que era posible alcanzar el socialismo mediante elecciones, levantando muchas ilusiones. Nada más lejos de la realidad.

Mientras se hacía cada vez más evidente que los militares preparaban un golpe de estado, la clase obrera estaba dispuesta a reaccionar si se le pedía que lo hiciera. Pero Allende les pidió paciencia; trabajadores y campesinos esperaron en vano las instrucciones y las armas que los dirigentes de los Partidos Socialista y Comunista les habían prometido. Nunca llegaron. La política reformista de Allende y de los partidos de la Unidad Popular pretendía respetar a la burguesía y la propiedad capitalista, pero también al ejército, las instituciones y el orden burgués. Frente a la reacción militar, apoyada por la burguesía chilena y el imperialismo norteamericano, descartaron la posibilidad de llamar al pueblo a la movilización; con ello llevaban conscientemente a los trabajadores al matadero; por ello decimos que Allende desarmó a los trabajadores y el ejército los masacró.

Tras el golpe, en el espacio de unos días, decenas de miles de personas, obreros, campesinos, activistas y sospechosos fueron detenidos y hacinados en estadios y descampados. Muchos fueron torturados y miles ejecutados. El objetivo era utilizar el terror para aplastar cualquier atisbo de resistencia por parte de las clases trabajadoras. La izquierda chilena y el movimiento obrero fueron aplastados. El pueblo chileno entró en la oscuridad de una dictadura que duraría diecisiete años.

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