Solucionar el problema de la vivienda es urgente y posible

     Durante años nos han vendido el sueño de que ser propietario de la propia casa era lo mejor que nos podía pasar. La inmensa mayoría de personas y familias se endeudaron casi de por vida para poder cumplir este sueño, al alcance de todos, nos decían.

     Y ahora, con el estallido de la burbuja inmobiliaria, vemos la cruda realidad de este sueño: hipotecas que no se pueden pagar, desahucios, familias divididas en casa de familiares, etc. un verdadero drama humano y social.

     Pero las grandes empresas de construcción han sacado su dinero y ahora lo invierten en otros sectores; para ellos no hay problemas. Fue un robo en toda regla a los trabajadores. Y podemos decir que realizar y planifica racionalmente construcciones bajo el control de la población no es ninguna utopía; el censo de las viviendas vacías se conoce en cada ciudad. Y, ¿por qué esas viviendas vacías no se entregan a precio de alquiler no abusivo a las personas necesitadas de un techo?

     De momento nos debemos oponer a cualquier desahucio y prepararnos para utilizar nuestra fuerza colectiva para imponer en cada barrio que nadie se encuentre sin techo.