¡Solidaridad con el pueblo marroquí!

Todos los medios hablan de la crisis con Marruecos, que ha dejado de controlar la frontera con Ceuta, provocando que hayan pasado nadando al otro lado de la valla unas 8.000 personas, la mayoría ya devueltas. Así Marruecos ha querido provocar el caos, como respuesta a la acogida del líder del Frente Polisario en un hospital de Logroño, pero también para recordar su papel de “gendarme”, presionando para conseguir más fondos para la “cooperación fronteriza”.

El gobierno español, por su parte, no denuncia la situación de miseria, explotación y dictadura que soporta el pueblo marroquí y no alza la voz para condenar la ocupación del antiguo Sáhara español por parte de Marruecos. Su única solución es mandar al ejército. Sin embargo, las deportaciones en caliente no van a solucionar el problema fundamental: el pueblo marroquí vive sometido y es rehén de los intereses políticos de las camarillas que gobiernan al servicio de los ricos.

Nada ha cambiado de las buenas relaciones bilaterales; el rey emérito se consideraba “hermano” de Hassan II, padre del actual monarca. El Gobierno “de progreso”, continuando con la política de Estado que han tenido todos los gobiernos anteriores, mantiene una muy buena relación con Mohammed VI, el “gendarme” que se mueve en yates, tuvo su primer avión “personalizado” por su 15º cumpleaños, posee 600 coches de lujo y 12 palacios, pero sigue teniendo a su población en condiciones de subdesarrollo y necesidad, hecho que todas las potencias capitalistas, incluida su vecina España, callan.

España y Europa son también responsables de estas políticas migratorias criminales que deja a los pies de los leones a personas necesitadas de ayuda.

¡Solidaridad con el pueblo marroquí! Hay que denunciar no su llegada, sino las condiciones de vida y de miseria que en su propia tierra les tienen reservada los mismos que viven en el lujo y la opulencia más escandalosa.