Los trabajadores franceses siguen luchando contra la reforma laboral

“Minoritarios irresponsables”, “terrorismo social”, “golfos”… El gobierno socialista, la derecha y muchos medios de comunicación no tacañearon para vapulear las acciones de bloqueo y las huelgas en las refinerías francesas. Su fin es aislar a los trabajadores y poner en contra a la población, como siempre, aunque no lo están consiguiendo. El 26 de mayo, hubo, en efecto, más gente en la calle, más huelgas y paros en las empresas en contra de la reforma laboral que el empresariado y el gobierno socialista quieren imponer.

Hace ya cerca de tres meses que los trabajadores franceses luchan para que no empeoren sus condiciones laborales y de vida. Para muchos es su octava manifestación; otros llevan diez o quince días de huelga. Esta semana, con las llamadas a la huelga prorrogable a los trabajadores del ferrocarril y a la RATP (transportes públicos parisinos) y con los días previstos en los puertos y en el sector aéreo, la lucha se va a extender.

La presión sobre el gobierno es cada vez más grande, y este busca una salida. Están previstas para los próximos días negociaciones con los sindicatos. Para que estos no firmen acuerdos a espaldas de los manifestantes y para que se ciñan pura y simplemente a la retirada de este proyecto de ley pro patronal, los trabajadores deben seguir movilizados.

El martes, 14 de junio, hay convocada una gran manifestación nacional en París; este día marcará una etapa importante. Debe prepararse en los talleres, las oficinas y las empresas de modo que el máximo de asalariados añadan su peso en la prueba de fuerza que se juega contra el gobierno y el empresariado. ¡La movilización actual y sobre todo las huelgas, con sus consecuencias sobre la máquina de los beneficios y la vida económica, muestran la fuerza que detentan los trabajadores!

Traducción de un artículo de Lutte Ouvrière