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Los errores del sistema eléctrico ¿quién los paga realmente?

Las investigaciones llevadas a cabo tras el “Gran Apagón Ibérico” del 28 de abril de 2025 concluyeron que el cero energético fue un fenómeno multifactorial: una cascada de sobrevoltajes, oscilaciones de baja frecuencia y la desconexión incorrecta de varios generadores privados.

Para prevenir que se repita, la red europea ENTSO-E y los operadores eléctricos nacionales propusieron un paquete integral de soluciones: reformas técnicas, regulatorias y de infraestructura, con el fin de obtener un mayor control dinámico de la tensión en cada momento.

Los costes de estas medidas se han dividido en tres bloques. El Plan Antiapagones de Respaldo, por 9.000 millones de euros destinados a retribuir económicamente a centrales de generación para que estén siempre operativas. El Sobrecoste Operativo Inmediato , que este año asciende a 5.600 millones de euros. Por último, la Factura de Reposición Directa del Apagón, con un coste de 38,7 millones de euros. El dinero para financiar estas multimillonarias reformas estructurales sale sobre todo de recargos en la factura de la luz, de fondos europeos de recuperación, que no es más que dinero público recaudado del IVA e IRPF y de otros impuestos.

Los propios operadores de red, desarrolladores de parques eólicos, plantas solares y grandes instalaciones de autoconsumo industrial están obligados a pagar de sus propios ingresos la actualización de sus sistemas para cumplir con las nuevas exigencias de Bruselas. Si no lo hacen, pierden el derecho a verter energía a la red. Pero no es menos cierto que existen ayudas y subvenciones orientadas éstas a cubrir los costes de adaptación, modernización y actualización de esos sistemas. Vamos, lo que se gastan por un lado lo recuperan con dinero público por otro. Pero el grueso de ese dinero se lo ahorran las empresas y lo pagan los trabajadores.

Con la industria energética en manos privadas, dado que su objetivo principal es la búsqueda del beneficio inmediato, por sí sola nunca se habría propuesto invertir su propio capital para llevar a cabo cambios técnicos, mejoras y un mayor control en su forma de producir electricidad, por lo que dar estabilidad y seguridad al conjunto de la red para evitar apagones está fuera de sus prioridades.

Y encima los trabajadores tenemos que mantener a conocidos expolíticos de partidos tanto del PP como del PSOE que desde hace años acupan cargos en empresas como Iberdrola, Enedesa, Naturgy y Red Eléctrica. Las puertas giratorias las tienen bien engrasadas.

En otras palabras, la causa primera del apagón es el descontrol que se origina cuando los capitalistas actúan según los propios intereses de cada uno. Esto es algo que se ve no solo en la electricidad, lo vemos en los trenes, en los servicios públicos privatizados, etc.

Para poner al día los sistemas técnicos y de control de estas empresas privadas de la energía se costea del bolsillo de la población trabajadora, que ya pagan un elevado precio por la electricidad y mientras tanto los salarios en su mayoría continúan por debajo del IPC. A eso le llaman colaboración público-privada.

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