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¡ El capitalismo es corrupción!

La imputación de Zapatero por corrupción ha impactado especialmente en sectores de la izquierda que lo recuerdan como el político que lideró el “No a la guerra” de Irak, legalizó el matrimonio homosexual, la ley de la dependencia, la de Memoria histórica… El grito de “No nos falles” se hizo popular en esta primera etapa de su gobierno.

Sin embargo “sí falló”. Estas medidas en favor de sectores sociales populares son migajas cuando el régimen capitalista entra en crisis; entonces, se ve claramente de qué lado estás. Y Zapatero siempre estuvo con las grandes empresas y el gran capital. Por eso impulsó, tras la crisis de 2008, el salvamento del sistema capitalista a costa de las y los trabajadores: rescató con dinero público la banca, privatizó las cajas de ahorros para beneficio de la gran banca, impuso recortes sociales, una reforma laboral (2010) que abarató el despido, congeló sueldos, pensiones etc.

Es evidente que la derecha utiliza el poder judicial; pero la actividad de Zapatero como intermediario, como comisionista al igual que Juan Carlos I – facilitando “informes” muy bien pagados- evidencia el funcionamiento real de la democracia burguesa y el Estado, siempre al servicio de los capitalistas y sus negocios.

Además, no es sólo Zapatero: Koldo, Ábalos, Santos Cerdán, el emérito…; tan incontables son ya los casos de corrupción, a derecha e izquierda, y en todas las instituciones, que casi se desdibujan; la consecuencia es que gran parte de la población no crea ya en nada, ni en nadie.

En realidad, lo de Zapatero y sus informes pagados a precio de oro, su papel de intermediario, evidencia el funcionamiento real de la democracia capitalista y un Estado al servicio de la gran burguesía que lo organiza todo para mantenerse en el poder y explotar a la clase trabajadora.

La desafección con los políticos del arco parlamentario, la desconfianza en las instituciones judiciales y estatales son el resultado normal, pues el capitalismo es corrupción. ¡Hay que derrocarlo!