El Papa León XIV llegará el próximo día 6. La visita costará al menos 25 millones de euros. La propaganda eclesiástica dice que repercutirá positivamente y calculan un beneficio de 150 millones; en todo caso, esta repercusión será para beneplácito empresarial, no para los trabajadores.
Las arcas públicas harán un desembolso directo de 3 millones de euros-; además habría que contabilizar los gastos de las fuerzas de seguridad, los servicios públicos como la limpieza etc. Por otra parte, las “donaciones” de las empresas y ricos a este viaje tienen desgravaciones fiscales, un 80% los 250 primeros euros y, el resto, el 40%. Esto supone en realidad un blanqueo de dinero para los ricachones y un agujero para el dinero público que buena falta haría para los servicios públicos.
No se trata de que el papa venga o no, pero que se pague sus gastos y haya una separación real entre el Estado y la Iglesia dejando de ser ésta vampiro del dinero público. Recordemos que la Iglesia católica es sostenida con fondos públicos, no paga impuestos, por no pagar no paga ni a sus propios profesores de Religión que los pagamos entre todos.
Según el inventario oficial publicado en 2021 por el gobierno de Pedro Sánchez, la Iglesia registró, nada menos que casi 35.000 bienes inmuebles. Entre estos inmuebles, la Mezquita de Córdoba o la Giralda de Sevilla, bienes que se quedaron… ¡por 30 euros cada uno!
En 1998, el 36,6% de los contribuyentes marcaban la casilla de la Iglesia; en 2022, sólo lo hace el 10,3%. En el mismo periodo, el dinero recibido ha pasado de 97,2 millones de euros a 333,7 millones.
Es hora de que población trabajadora sea consciente y esté informada de este despilfarro en beneficio de la secta católica que vive a costa de la clase trabajadora, que es la que paga, a través de los impuestos y la plusvalía capitalista, a los privilegiados de siempre.

