Cerca de 3,7 millones de trabajadores cobran menos de 300 euros al mes

Aunque Rajoy ya decía, en 2014, que la crisis era historia del pasado, no hay estadística sobre pobreza o precariedad, en la que España no encabece las primeras posiciones. En el Estado español, los trabajadores “trescientoeuristas” han subido, en medio millón, durante la última crisis capitalista.

Al inicio de esta estafa llamada crisis, el 16% de los asalariados (19.310.627) cobraba menos de 300 euros, siete años más tarde y con 2,5 millones de trabajadores menos (16.899.024), el porcentaje de este colectivo subía al 22%. Según datos de la Agencia Tributaria 3.700.000 asalariados cobran menos de 300 euros al mes.

El gobierno y las Cortes han llevado a cabo cambios, muy sustanciales, tanto en el mercado de trabajo como en la financiación del Estado del Bienestar, indicando que eran necesarios para salir de la crisis. Bajo el mandato de Rajoy las ayudas a parados se han reducido en un 30%.

Tales sacrificios no se le han exigido a las grandes empresas. Los empresarios, de hecho, no han tenido pérdidas en estos años. Mientras las rentas salariales son cada día más bajas, los beneficios de los empresarios son superiores. La explotación de los trabajadores, naturaleza misma del capitalismo, da buenos réditos a las élites empresariales.

Economistas conservadores y neoliberales (así se hacen llamar ahora los defensores del sistema capitalista) se oponen a elevar el Salario Mínimo Profesional (SMI), proponiendo incluso su eliminación; argumentan que la subida de tal salario mínimo destruiría empleo. Los datos muestran, sin embargo, que Grecia, España y Portugal, cuyos SMI son de los más bajos de la UE, tienen también el mayor índice de desempleo.

El aumento del trabajo precario, la sucesión de contratos temporales y estar parte del año en el desempleo, hace que el porcentaje de trabajadores que cobran salarios por debajo del SMI (655,20 euros al mes, en 14 pagas) haya crecido hasta el 35% del total de asalariados. La clase trabajadora, la mayoría de la sociedad, es víctima de la falta de empleo digno y de la precariedad. Y lo peor ya no es algo puntual de las crisis capitalistas, estas recetas (recortes) han llegado para quedarse, a no ser, claro está, que hagamos algo al respecto.

España es el país de la UE, con más paro de larga duración. Ya no es un paro estructural, se ha hecho crónico. Las sucesivas reformas laborales, tanto las de González, Zapatero o Rajoy, tienen un peso ideológico: la gente entra y sale del mercado laboral sin expectativas, no conocen sus derechos y venden su mano de obra en las condiciones que pida el empresario. Se devalúan los salarios y con ello, la vida.

Es necesario conocer que hay detrás de estas cifras, quien se beneficia del retroceso en los derechos laborales y revertir esta situación; ya que el capitalismo lleva al obrero hacia el individualismo más radical. ¡Sólo la lucha de la clase trabajadora podrá revertir esta situación!