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Intervención sobre Venezuela, otro capítulo más del imperialismo

De sobras es conocida ya la intervención militar de EEUU sobre Venezuela, a principio de año, con el secuestro incluido del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, ambos en prisión en Nueva York en estos momentos. Esta espectacular operación militar ha contado con el despliegue mas grande jamás visto en el Caribe, causando 32 muertos entre los militares que protegían a Maduro, y un gran revuelo por medio mundo.

Trump claramente ha reconocido, casi desde el minuto uno, que quiere el petróleo venezolano; la excusa del narcotráfico, ni siquiera la ha elaborado mucho; pocas horas después de la intervención militar Trump anunció que las Autoridades Provisionales de Venezuela entregarán entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo a los EEUU, dejando claro que él dirigirá Venezuela, hasta más ver.

Tras Venezuela, Trump ha mencionado que Groenlandia debe formar parte de EEUU, que hay que tomar medidas contra México, Colombia… La demostración militar hecha en Venezuela es un aviso a navegantes, para todo el mundo: EEUU está aclarando a todos los países con intereses en América Latina, incluida China, quien manda y quien impone las leyes. De momento, ha dejado claro que América Latina es su coto privado de caza; está avisando a Rusia y a China que este territorio no se toca.

Por el petróleo, si hay que invadir se invade y si hay que ir a la guerra, se va. Ahí están las guerras imperialistas desde África a Asia, por no hablar de las dos guerras mundiales, o ahora Gaza, Ucrania… EEUU es el mayor representante del capitalismo, el más fuerte en estos momentos, pero en crisis, y su economía siempre ha funcionado igual, machacando al débil para salir de esa crisis.

El capitalismo es la base del imperialismo, lleva en su ADN la guerra para la consecución de sus fines, que no es otro que el control de las riquezas del mundo. De hecho, en esta ocasión, EEUU no ha hecho nada que no haya hecho ya en numerosas ocasiones y países. La historia de EEUU está plagada de intervenciones militares directas e indirectas: Guatemala, Paraguay, Brasil, República Dominicana, Bolivia, Chile, Uruguay, Panamá, Honduras… por citar solo los países latinoamericanos. La riqueza y el control de los recursos es la pieza clave, y no la cuestión de si Venezuela es o no una dictadura; de hecho a EEUU no le molestan dictaduras mucho más cruentas.

La facilidad con que las tropas estadounidenses llegaron a Maduro y las débiles reacciones en contra, además de la alegría de parte de los venezolanos, y el mantenimiento de los chavistas en el poder, hacen intuir que hubo pacto con el chavismo. Maduro ya no cuenta con el respaldo y la base social que la izquierda bolivariana contaba antaño. Es lo que tiene la falsa izquierda que defrauda una y otra vez al pueblo al que dicen representar, pues es completamente falso que en esta contienda estaba en liza el capitalismo y el “socialismo del siglo XXI”, pues nada que ver el régimen venezolano con un verdadero socialismo.

Este garrotazo militar tampoco ha provocado grandes condenas por parte de la comunidad internacional, más que un leve llamado -como el de Pedro Sánchez, con la boca chica- al derecho internacional y al cumplimiento de las leyes internacionales. Los líderes de las grandes potencias, incluida Europa, son tan rapaces e imperialistas como EEUU pero no tienen los mismos medios. En el caso español, las débiles protestas de Pedro Sánchez obedecen, sin duda, a que la multinacional española Repsol, va a triplicar la producción de petróleo en Venezuela, o que los grandes bancos -como Santander y BBVA- hacen beneficios récords en América Latina o como Telefónica que siempre tuvo allí una gran presencia comercial.

El imperialismo capitalista nos lleva a la guerra y destrucción por sus beneficios. Parar tanta destrucción y muerte solo puede venir de la movilización y lucha de la única clase que produce y mantiene a toda la sociedad y no tiene ningún interés en el expolio de otros pueblos: la clase trabajadora internacional, incluida la norteamericana.