Ucrania: el ruido del cañón y la sangre de los pueblos

Desde el 5 de septiembre los dirigentes ucranianos han aceptado un alto al fuego permanente dado que su ejército retrocedía por todos lados, y no únicamente en el frente que habían abierto en el sur. Además había la posibilidad que los pro-rusos, respaldados por el Kremlin, tomasen el gran puerto de Mariupol.

Además, los estragos de esta guerra se extienden mucho más allá del Donbás. En toda Ucrania, los sectores más nacionalistas piensan beneficiarse, en las elecciones legislativas de octubre, del descrédito del equipo actualmente en el poder. Mientras que el país está hundido en una profunda recesión y un paro generalizado, tal descrédito podría reforzar el peso de la extrema derecha, cuya primera víctima seria la población trabajadora.

En Rusia, Putin busca consolidar su posición alrededor de una serie de ideas, cada vez más reaccionarias, exaltando el pasado zarista. Quisiera tener el crédito de restaurar la Nueva Rusia de los zares en los alrededores del mar Negro, lo que corresponde al sur-este ucraniano actual. Todo esto desarrolla el odio entre los pueblos ucraniano y ruso, que siglos de un pasado común habían unido y mezclado. En Rusia, quieren obligar los trabajadores a aliarse tras el poder, el mismo que apoya a todos los parásitos locales.

Frente a un poder ucraniano débil, el Kremlin pide ahora que el Este de Ucrania obtenga un estatuto de estado. Actuó de la misma manera en otras regiones de la ex-URSS. La Transnistria en Moldavia, Osetia y Abjasia en Georgia, el Alto Karabaj entre Armenia y Azerbaiyán le sirvieron para presionar regímenes que se alejaban de Moscú. Hoy, frente al caos surgido en Ucrania en algunos meses y que podría extenderse, Putin calcula quizás que el imperialismo podría aceptar un compromiso que llevase a una estabilización de la situación…

Sea como sea, las posiciones y los intereses de las poblaciones concernidas no entran en los cálculos de ninguno de los dos campos. Y, con este conflicto en Ucrania, es toda una parte de Europa la que las grandes potencias, con sus maniobras y rivalidades, han empezado a desestabilizar, oponiendo poblaciones hermanas, forzadas a elegir uno de los dos campos que combaten.