Trump presidente, Wall Street reconoce a uno de los suyos

Las elecciones americanas son ante todo la derrota de Clinton y los demócratas. Aquí los medios han repetido que EEUU había reabsorbido el paro; sin embargo la desindustrialización y el empobrecimiento causan estragos allí. Millones de familias han perdido su vivienda y el paro continúa fuerte.

El misógino y racista Trump ha sido elegido por tan sólo un cuarto del electorado. Además de la derecha conservadora y beata, Trump ha conseguido el apoyo de una parte de los trabajadores que, enfurecidos, han votado contra sus intereses creyendo que Trump era un voto anti-sistema. Contrariamente a los que muchos dicen, esta elección no ha tenido nada de tsunami, de terremoto; como hacen todos los demagogos el Trump presidente tendrá poco que ver con el Trump en campaña electoral. No está aún en la Casa Blanca cuándo ya ha cambiado su discurso.

Trump ha prometido doblar el crecimiento y crear 25 millones de empleos, arreglar las infraestructuras rui- nosas, etc., ha prometido hacer volver los empleos que se habían llevado fuera. ¡Mentira! Ford, por ejemplo, no tiene ninguna intención de desmantelar sus fábricas en Méjico para traerlas a Michigan, ni Apple hacer fabricar en Ohio los iPhones que produce en China. Como todos los políticos Trump hará la política que le exija la gran burguesía; Wall Street sabe que en la Casa Blanca habrá uno de los  suyos.

El campo de los trabajadores no ha estado representado en esta elección. La derrota de Clinton no es la de   los trabajadores. Estos deben luchar en su propio terreno, en la lucha de clases. En el pasado los trabajadores americanos han luchado con fuerza, con presidentes tan reaccionarios como   Johnson y Nixon en la época de la revuelta negra y la guerra de Vietnam, o con Reegan en los años 1980. ¡Hoy como ayer, en EEUU o en España, sólo podemos contar con las luchas colectivas para resistir a las ofensivas del  capital!