Municipalización del Servicio de Ayuda a Domicilio

La Ley de Dependencia fue aprobada por el gobierno de Zapatero a finales del 2006 y su financiación se obtiene de tres pilares básicos: financiación estatal, autonómica y aportaciones de los propios beneficiarios (copago). El Servicio de Ayuda a Domicilio es uno de los apartados más importante del Sistema de Atención a la Dependencia. Es pues, un servicio público básico cuyo propósito es garantizar el bienestar esencial de las personas en situación de dependencia.
La mayor parte del dinero es transferido a las entidades locales y estas a su vez a empresas privadas que gestionan el servicio de ayuda a domicilio. Empresas como CLECE cuyo propietario es Florentino Pérez y otras del mismo pelaje se reparten el botín día a día con el trabajo que realizan las trabajadoras y trabajadores.
La precarización laboral de las trabajadoras campa a sus anchas mientras miles de personas esperan a que se les conceda ese derecho que la ley debiera prestarle hace mucho tiempo. Y es que, para los políticos es más importante conceder el beneficio del negocio a empresas parasitarias que gestionar directamente este servicio público y generar empleo de calidad. Es difícil no entender las ventajas que prestaría a la sociedad la municipalización del servicio de ayuda a domicilio. Primero porque dignificaría las condiciones laborales de las trabajadoras y segundo porque disminuiría la lista de espera.
No debemos olvidar que la financiación la paga en gran medida con sus impuestos la clase obrera y que este dinero debe revertir directamente en nuestros mayores o personas dependientes necesitadas. Esta es otra de las razones de la necesidad de un partido obrero que defienda verdaderamente los derechos de los obreros.
Zapatero, como buen socialdemócrata, quiso contentar con esta ley a sus votantes y a las empresas vampiras como las de Florentino. Él y los que le precedieron se olvidaron de la perjudicada clase trabajadora, (esa misma que mantiene y pone en funcionamiento todos los días a la sociedad), pero sobre todo se olvidaron de pedir dinero a quien lo tiene, la burguesía y el gran capital. Por el bien común, municipalización de la ayuda a domicilio.