Las donaciones envenenadas de Amancio Ortega

Recientemente se ha creado toda una polémica en torno a las donaciones hechas por el hombre más rico de España, Amancio Ortega del grupo Inditex, para comprar aparatos de diagnóstico y tratamiento para el cáncer, con destino a la Seguridad Social. Ofrece 309 millones de euros para ello y no es la primera vez que hace este tipo de donaciones. La polémica viene dada por las declaraciones de Podemos diciendo que la sanidad pública no necesita limosnas, sino que se paguen los impuestos, algo bastante sensato y lógico en una sociedad del siglo XXI. Gran parte de esta polémica la han estado fomentando las derechas de este país, que no dudan en caer en lo más bajo utilizando un sentimentalismo barato en torno a una enfermedad tan terrible como es el cáncer.
Sin embargo, “una buena parte de ese dinero lo pone la Administración a través del beneficio fiscal”, explica el presidente de Gestha, el sindicato de los técnicos de Hacienda, para quien “el beneficio fiscal no deja de ser un gasto público”. Añade que se recupera alrededor de un tercio de lo donado y que por eso estas donaciones tienen “un punto de perversión. Cuando hablamos de la donación no solemos pensar en que conlleva beneficios fiscales”. Además… “se condiciona el destino de ese dinero público” añade.


La Plataforma en Defensa de la Sanidad Pública también ha declarado que “…el sistema sanitario público no debe depender para su funcionamiento de donaciones más o menos altruistas, sino que los recursos deben salir de los impuestos…”. “Si alguien quiere dar dinero al sistema público, debería hacérselo llegar a los responsables de administrarlo para que ellos lo gestionen en función de criterios de salud pública, pero no condicionándolo a una enfermedad concreta…”. “No puede ser que alguien ajeno al sistema decida cuánto y dónde se invierte”. En este sentido, y en relación con las desgravaciones, anota que “hay una parte de ese dinero que al final pagamos los ciudadanos y que se invierte donde decide alguien ajeno al sistema”.
Así pues, ¿ha sido un ejercicio de altruismo por parte de Amancio Ortega, un episodio de caridad o de pragmatismo, dadas las exenciones fiscales que luego se le otorgará? Sólo él puede saberlo, así que la polémica es estéril. Pero esta donación lo que sí muestra es una cosa: ¡tiene más dinero del que se puede soñar! La cuestión es: ¿es normal tal acumulación de riquezas en unas solas manos? , ¿cómo la ha conseguido?
Inditex, se compone de varias marcas; entre ellas Zara, Stradivarius, Pull&Bear, Massimo Dutti, Bershka y Oysho… que ganaron el año pasado 3.444 millones de euros netos, según datos de la propia compañía. ¡Cuánto más no será! Aun dando por válidas las cifras presentadas por la empresa, la donación ronda un 10% de lo ganado en un solo año y es un grano de arena si lo comparamos con los 56.000 millones que posee Ortega, siendo la tercera persona más rica del mundo, según Forbes.
Para rizar el rizo, según se rumorea con insistencia, Ortega eludió el pago de 585 millones de euros en impuestos en varios países europeos, 218 de ellos en España, hecho que está denunciado por el grupo Los Verdes en el Parlamento europeo.
El grupo Inditex cuenta con innumerables denuncias de sus trabajadores y la sombra de la explotación laboral más bárbara siempre le ha perseguido; ha utilizado, -a veces más a veces menos-, fábricas, equipamientos o emplazamientos dónde el trabajo se realiza en condiciones de semi esclavitud y el escándalo lo tocó de lleno con las noticias del colapso tras un incendio de la fábrica de Rana Plaza en Dhaka, capital de Bangladesh, que causó la muerte de más de mil trabajadores/as y miles de heridos/as. En esta fábrica con condiciones inhumanas, se fabricaban prendas para Inditex.
En India parece que paga salarios de miseria por jornadas que no acaban, contratando a través de contratas de subcontratas, que diluye sus responsabilidades, y –presuntamente- no le hace ascos al trabajo infantil, hechos denunciados por distintos reportajes de Reuters y la BBC, por poner algún ejemplo. También ha recibido denuncias por trabajo esclavo en Argentina y Brasil, país este último dónde Zara al parecer fue condenada a pagar 1,3 millones de euros pero que el marketing de la compañía difundió como “Zara aportará 1,5 millones de dólares para combatir la esclavitud y la explotación infantil en Brasil”.
El bueno de “Ortega” pues, tiene muchos frentes abiertos, pero, aunque no tuviese ninguno, con su trayectoria lo que se demuestra es que nadie se enriquece de forma tan bárbara si no es por el trabajo ajeno. O como dice el refrán: “Nadie da duros por pesetas”

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