La huelga del taxi y el conflicto con los VTC: La jungla capialista

Los taxistas de Madrid se sumaron a la huelga de los taxistas de Barcelona –esta última recién finalizada- exigiendo una limitación del servicio que pueden prestar los vehículos de alquiler con conductor, los VTC que usan Uber y Cabify. En Barcelona han conseguido el compromiso de un decreto ley que obligue a contratar un VTC con un preaviso mínimo de entre 15 minutos y una hora. Aun así, muchos taxistas no han querido firmar el fin de la huelga, ganado esta por una pequeña mayoría; no se fían y … ¡hacen bien!

Como siempre que los trabajadores se mueven, se trata de culpabilizarlos con argumentos similares: ponen “en riesgo” el éxito de Fitur en Madrid -la feria del turismo-, o el Mobile World Congress de Barcelona porque bloquean las principales vías de la ciudad. Para otros, tendrían que “rendirse” ante el empuje de la era digital aplicada a los transportes; “dañan” la imagen de la ciudad y los negocios, por tanto, la economía de España. ¿Qué se supone, que los taxistas entonces deben perder su medio de vida sin siquiera protestar?

Las VTC no tienen nada de economía “nueva y moderna” aunque utilicen plataformas digitales para contactar con los clientes; de hecho, no son más que otra versión en la jungla capitalista dónde cada uno está en competencia y guerra por la supervivencia contra los otros y finalmente sobrevivirá el colectivo más fuerte. De esta forma miles de pequeños conductores que se ganan la vida como VTC o miles de taxistas se ven enfrentados mientras las grandes patronales del taxi o las plataformas de reservas de los VTC, son los que se benefician verdaderamente. Por eso los trabajadores no deben caer en enfrentamientos unos contra otros, sino que debemos ir todos a una contra las grandes empresas y patronales, que son las verdaderas causantes de que nuestros sueldos cada vez den para menos.

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