De los EREs a la suspensión individual de la relación laboral

Las multinacionales están de enhorabuena, han encontrado un método de destrucción de empleo masivo sin que repercuta en su imagen corporativa, que tanto les preocupa, y sin que aparezca nada en los medios de comunicación, que aún les preocupa más.

Esta nueva arma contra los trabajadores se llama “Suspensión Individual de la Relación Laboral”, que consiste según los criterios que aplique cada empresa, en una suspensión del contrato de trabajo tal y como lo recoge el artículo 54 del Estatuto de los trabajadores, a cambio de una parte del salario pactada y que se percibe hasta la edad de jubilación ordinaria y en la que se sigue mantenimiento un vínculo empresa/trabajador. Es un pacto individual, y por tanto no un acuerdo colectivo, que tiene más garantías jurídicas. No hay exenciones fiscales, la renta se considera regular y por tanto tributa al IRPF.

Este nuevo modelo ideado por la que fue la primera presidenta del tribunal constitucional, María Emilia de las Casas, tiene grandes ventajas para las empresas que no tienen que inmovilizar el dinero destinado a las indemnizaciones de los trabajadores (como sí ocurre obligado por Ley en caso de ser un ERE), además de no implicar ningún tipo de despido y por tanto evita la repercusión mediática y el deterioro de la marca.

Este sistema lo está ejecutando la eléctrica Endesa en un programa que abarca la friolera de seis años (2013/2018). Ahora ha sido la multinacional más importante de este país, Telefónica, la que ha presentado un modelo similar que afectará a 8000 trabajadores los dos próximos años. Otras empresas que próximamente van a iniciar procesos similares son Renfe (ya presentado con 900 despidos), BBVA, Iberdrola y Repsol, de momento.

Lo que realmente está ocurriendo en contra del mundo del trabajo, y es lo que denunciamos desde Voz Obrera, es la trampa de este modelo que convierte el trabajo de calidad con condiciones salariales y sociales aceptables, en otro precario y subcontratado, que destruye empleo y que no genera ninguno nuevo, que se producirá una merma importante en los ingresos a la seguridad social por el menor pago de las cotizaciones sociales, con lo cual se está generando un caldo de cultivo para que próximamente vuelvan a tocar las pensiones a la baja o que simplemente no se paguen.

La mejor defensa que tenemos del derecho al trabajo es trabajar y defenderlo. ¡No caigamos en las trampas de la patronal!

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