Macroeconomía, pobreza y defensa de los intereses de clase

Es una realidad que la lucha de clases está vigente. Los últimos datos sobre economía, pobreza y tasa de desempleo no hacen más que confirmar la desigualdad entre clases sociales. Tras los últimos datos económicos y de tasa de empleo, el Ministro de Economía, Luis de Guindos y la Ministra de Trabajo, Fátima Bañez, sacan pecho y califican de históricos los resultados. La economía está creciendo y el paro está bajando, se apresuran en publicar los voceros del capital en sus medios de comunicación, y estos dos fervientes creyentes (De Guindos es miembro del Opus Dei, y Bañez encomienda su labor, al frente del Ministerio de Trabajo, a los designios de la Virgen del Rocío), parecen olvidar que para la mayoría de la población la recuperación económica no llega, ni tampoco ese ansiado empleo que le permita vivir dignamente.
¿Cómo es posible que con 413.900 nuevos empleos, las horas trabajadas a la semana se hayan reducido en casi 2 millones? Porque los llegados al mercado de trabajo no lo hacen a jornada completa sino a tiempo parcial. En la actualidad se realizan 3.373.800 horas menos de trabajo semanales que cuando el PP llegó al gobierno, pero las horas extras han aumentado. Incluso en los años en los que se destruía empleo salvajemente las horas extras aumentaron; la mayoría de ellas no han sido pagadas.
Pues sí, para el señor de Guindos, su economía y la de aquellos a los que sirve va muy bien, los datos son los datos: ¡los tres individuos más ricos de España tienen tanta riqueza como el 30% más pobre, es decir, que 14,2 millones de personas!
La recuperación económica no llega a todos, a unos más que a otros y la responsable principal es la Ministra de trabajo, que proporciona mano de obra barata a ese engranaje capitalista de enriquecimiento desigual.
La fuga de cerebros, sobre todo si lo hacen en masa, permite forzar a la baja la cifra real de desempleo y, pinchada la burbuja inmobiliaria, el nuevo modelo productivo construye un país de camareros (sin menosprecio a la profesión). Quizás se llegue al pleno empleo estadístico, pero incluso esto está complicado. ¡Los ministros, para ello, tendrán que hacer algo más que orar a Escrivá de Balaguer y realizar ofrendas a la Virgen del Rocío!
Hoy más que nunca es necesario reaccionar porque la lucha de clases contra los trabajadores ha tomado formas más sutiles y legalistas, pero no por ello deja de ser una lucha descarnada.