Los nacionalismos, un callejón sin salida

     Hace poco un millón de catalanes se han manifestado en las calles de Barcelona, por la Díada. Esta manifestación ha sido una expresión del gran descontento, incluso de la rabia, que existe en Cataluña. Esta rabia existe también en todas las regiones de España. Los políticos que hablaron durante esta manifestación, líderes tanto de derechas como de izquierdas, explican que Cataluña no está bien tratada por Madrid y dejan entender que los catalanes pagan para los demás. No vamos a meternos en este estilo de discusión, que no tiene sentido, porque el problema es otro. Reconocemos a los pueblos todo derecho a su autonomía, a su independencia. Pero no se trata de esto.

     En Cataluña, como aquí en Andalucía, hay explotadores, gente que se beneficia y también hay pobres y explotados. Hay catalanes de derecha, incluso de extrema derecha y catalanes de izquierdas, incluso de extrema izquierda. ¿Pero qué tipo de intereses en común pueden defender los explotadores y los explotados?, ¿qué justifica que actúen juntos detrás de una misma bandera, con los mismos signos y símbolos? Nada, salvo el hecho de nacer en una misma región.

     ¿Políticos como Mas defienden los intereses de los parados y los trabajadores catalanes? O al revés ¿defienden los intereses de los banqueros catalanes, e incluso madrileños? ¿Defienden más a La Caixa, al BBVA, o defiende a la mujer parada, al enfermero despedido?

     Nosotros, en Voz Obrera, pensamos que Rajoy y Mas tienen mas solidaridades entre ellos y los grandes empresarios y banqueros que solidaridades con las clases populares, incluso la población a la que pretenden representar. Frente a ellos los trabajadores, la población, tienen reivindicaciones e intereses comunes en cualquier región, viven la misma vida, conocen el paro, los despidos, los contratos basura, los bajos salarios, etc. Y esto en Cataluña, en Andalucía, así como en España y el resto de los países de Europa, más allá de nuestras fronteras, Portugal, incluso Francia y Alemania. Conocemos todos los explotados y despedidos en Asturias, en Cataluña, en el País Vasco, en Andalucía… ¡pero no conocemos grandes banqueros en paro y explotados o en la miseria!

     Es por esto que pensamos que el regionalismo o el autonomismo, el nacionalismo, lleva al mundo del trabajo a un callejón sin salida. Y peor, con el nacionalismo se puede pensar que si nos unimos con nuestros peores adversarios de siempre, es decir, la patronal y la derecha, seríamos más eficaces porque seríamos más numerosos. Pero en las batallas que vienen en esta crisis, tenemos que tener una visión clara de nuestros objetivos, que son objetivos que responden a la situación de los que viven en paro, de los trabajadores y de los explotados.