Saltar al contenido

Lectura recomendada: Billy Bragg.- Las tres dimensiones de la libertad. Nuevos Cuadernos Anagrama, 2020.

Hace unos meses, un amigo escocés me escribió para decirme que estaba leyendo un pequeño ensayo de Billy Bragg titulado “Las tres dimensiones de la libertad”. ¿El cantante Billy Bragg? Sí, el mismo, es de 2019, tampoco esperes muchísimo, me decía. Pues, ¿por qué no leerlo e intentar comprender su análisis sobre el porqué triunfaron Donald Trump o Boris Johnson? Está escrito para el mundo anglosajón y describe un presente preCovid en el que, para el conservadurismo, “la libertad” es su seña de identidad (Ayuso no es original), especialmente para quienes se han erigido en salvadores de quienes “quieren recuperar el control de sus vidas” ante el mundo, caótico y empobrecido, creado por la globalización capitalista.

Un mundo (o una tierra) que no está hecha para tí o para mí, como cantó Woody Guthrie en Estados Unidos, sino solo para ellos, sus negocios y donde no tienen que rendir cuentas a nadie, ante la ausencia de una alternativa.

A Billy Bragg lo conocí en los años noventa cuando un compañero me dijo “escucha esto, el disco se llama The Internationale y es de un cantautor inglés comprometido”. Posteriormente, he ido oyendo algunos discos suyos o viendo sus vídeos apoyando las luchas y las huelgas de los trabajadores ingleses o australianos. Hace unos años, cuando vi la película Pride identifiqué su canción There is a power in a Union, que sirve de fondo para reflejar, en la escena final, la solidaridad real que se produjo entre el colectivo LGTBI y los mineros el día del Orgullo de 1985.

Así pues, pedí el libro y cuando lo abro, me encuentro la siguiente cita del político laborista Tony Benn: “Cuando conozcas a una persona poderosa, formúlale cinco preguntas: ¿Qué poder tienes? ¿De dónde te viene? ¿En interés de quién lo ejerces? ¿Ante quién eres responsable? ¿Cómo podemos librarnos de ti?”.

Para B. Bragg las tres dimensiones de la libertad (la franqueza, la igualdad y la responsabilidad), nos deben ayudar en esta nueva etapa de absolutismo y tiranía por parte de los mercados, de los algoritmos, la inteligencia artificial,… Entes abstractos y opacos, a los que solo hay que ponerles cara en quienes dirigen las grandes corporaciones multinacionales, sus gobiernos o sus ideólogos (desde Hayek a los Economistas por el Libre Comercio) y toda la desregulación y la eliminación de los derechos laborales y salariales que han conseguido.

Un ensayo de quien ha vivido ya más de cincuenta años de debilitamiento de la cultura socialista y para quien el presente (del Brexit o del Trumpismo) podrían parecer la hecatombe y la derrota total. Pero quién sabe, lo mismo en estos días de huelgas en toda Gran Bretaña surge un movimiento a la izquierda del laborismo que sí rinde cuentas ante quienes sí tienen la responsabilidad de nuestro empobrecimiento y de haberse apropiado de lo que nos pertenece, lo público y lo común.

Etiquetas: