Grecia: Syriza, ¿política de izquierda radical o política de los trabajadores?

     La subida de Syriza ha sido muy rápida. En un país habituado desde hace décadas a la alternancia de dos partidos Nueva Democracia y Pasok, opuestos o cómplices, pero igualmente enraizados en sus feudos gracias a fraudes y a clientelismo, los diputados de Syriza y su líder Alexis Tsipras encarnan caras nuevas y radicales que resaltan sobre la corrupción ambiental.

     Syriza es una coalición en la que Synapismos es el grupo más importante, él mismo nacido del reagrupamiento de dos escisiones sucesivas del Partido Comunista (KKE): una, en 1968, que desembocó en la creación del KKes (Partido Comunista “del interior”), y la otra después de 1989.  Es en 2004, durante las elecciones legislativas, cuando se crea Syriza, al reagrupar alrededor de Synapismos a diferentes tendencias de izquierda o de extrema izquierda, casi todas antiguas corrientes del KKE. En 2007, Alexis Tsipras se convierte en el presidente tras haber sido, más joven, miembro de las Juventudes Comunistas, líder sindical estudiantil  y militante altermundialista.

     El programa electoral de Syriza cuestiona los sacrificios impuestos a las clases populares, los recortes en las pensiones, en los salarios, el deterioro de los servicios públicos y reclama la “anulación selectiva de las mayor parte de la deuda, (…) el pago de la deuda en unas condiciones más favorables  así como medidas para el desarrollo y el empleo”.

     A lo largo de la campaña, Tsipras ha  repetido que para él, contrariamente a lo que decían sus detractores, “no puede haber solución política fuera del euro”, pero que Grecia “tiene el derecho y el deber de defender su interés nacional” y que es necesario “unir a las fuerzas de izquierda para la refundación de la zona euro y del euro”

     Frente a sus adversarios políticos, frente a todos los que, en Grecia y fuera del país, proponen la sumisión a las medidas de austeridad insoportables que arruinan al pueblo sin contentar nunca a los banqueros, se comprende que el discurso de Syriza haya tenido éxito.

     Pero la cuestión es: ¿Cómo y con qué medios Syriza, una vez en el gobierno, habría podido imponer todo esto a la burguesía griega y a las burguesías de los Estados europeos? ¿Cómo impedir que el país sea asfixiado, si hubiera querido realmente oponerse a los dictados de los bancos, a la especulación, y cese de hundirse en la espiral de la deuda, como sucede desde hace dos años?

     Un dirigente de Syriza de Tesalónica reconocía: “Nuestro programa es muy difícilmente aplicable. No queremos ser la fuerza política que haya llevado a Grecia a la catástrofe.”

     La verdad es que, frente a los dictados de los bancos y del capital en general, es necesario estar dispuesto a llegar hasta el final del combate, incluso hasta expropiarles, apoyándose en la movilización de los trabajadores, enfrentándose a los poderosos, comenzando por los de Grecia. Esta es entre otras, la diferencia entre una política revolucionaria y la política reformista, todo lo radical que se quiera, que es la de Syriza.

S.M.

Lutte Ouvrière

Traducción de F.P.

http://www.kaosenlared.net/component/k2/item/22862-grecia-syriza-¿política-de-izquierda-radical-o-política-de-los-trabajadores?.html