Francia: ¡Hay que hacer recular al gobierno de los ricos!

Una investigación emitida en la televisión francesa, sobre las condiciones de trabajo en empresas de telecomunicación y otras como supermercados Lidl, ha permitido a trabajadores de esas empresas denunciar las cadencias infernales, la ausencia de pausas, las presiones y los despidos abusivos.
Muchos trabajadores han podido reconocer para el reportaje las condiciones laborales impuestas, la arbitrariedad patronal y la agravación de la explotación.
En adelante, en Francia si los trabajadores no lo impiden, será aplicada la reforma laboral donde el gobierno suprime algunos límites legales que contribuyen a poner algo de freno a ciertos patrones. Esta reforma les va a dejar, aún más, las manos libres: va a favorecer al capital y a los más ricos.
El presupuesto que el gobierno quiere aprobar reduce en derechos miles de millones el impuesto sobre los beneficios empresariales y sobre las fortunas; ¡en adelante escaparán del fisco los jets, los yates, los caballos de carrera y los lingotes de oro!
Pero para financiar estos regalos a la patronal el gobierno prevé sacar 15 mil millones de euros recortando de todas partes, sobre todo del presupuesto que consagra a las necesidades sociales más esenciales de las clases populares.
Macron y Philippe no dejan de repetir que han sido elegidos con este programa. Pero ello es mentira: sólo un 18% de los censados votaron por Macron y su programa en la primera vuelta electoral. Pero de todas formas no hay que caer en esta trampa: ¡En mayo del 68, los 10 millones de trabajadores que se pusieron en huelga no se preocuparon de la forma en que De Gaulle fue elegido!
Peor aún, con esta reforma que permite negociar, empresa por empresa derechos colectivos, que eran alguna garantía a escala del sector, el gobierno abre la puerta a amenazas ofensivas contra los trabajadores, sus salarios, el empleo y las condiciones laborales.
Los camioneros que se llevan movilizando una semana, denuncian la posible suspensión de sus primas tratando así de imponer una bajada de salarios que podría alcanzar los 1.200 €. Lo que reducen ahora a los camioneros, puede llegar después a todos los trabajadores.
Tras haber desmantelado el código de trabajo, el gobierno se afana ahora en recomendar ahora la farsa del diálogo social, para imponer nuevas regresiones sociales. Macron ya ha anunciado que recibirá a los dirigentes sindicales el 12 de octubre para abordar las próximas reformas sociales, sobre todo las referidas a la cobertura de desempleo. El primer ministro, Edward Philippe lo ha declarado abiertamente: ¡Los trabajadores son atacados, luego deben defenderse! ¡Para imponerse e invertir las relaciones de fuerza, hay que preparar un movimiento de conjunto, una lucha generalizada del mundo del trabajo!
Todas las manifestaciones convocadas (camioneros, función pública…) deben ser un éxito. Pero es indispensable ir rápidamente hacia una nueva jornada de acción nacional, hacia una huelga general que permita una lucha común contra el gobierno y la patronal.
Los trabajadores están en la base de todo. Son los que hacen funcionar la sociedad; sin ellos nada se produciría, ningún servicio público funcionaría. ¡Es esto lo que nos da la fuerza para hacer tragar todos estos planes al gobierno de los ricos!