El pueblo griego ha dicho no a los recortes y a la política de austeridad del capitalismo financiero y sus gobiernos

La plaza Sintagma se llenó de alegría después de conocerse la amplísima victoria del no por más de un 20% de diferencia. Todos los gobiernos de la UE habían hecho campaña en pro del sí asustando a la población con la salida del euro, de la Unión Europea y con hecatombes económicas. Esta victoria no es solo una victoria del pueblo griego contra los especuladores financieros y sus medidas de recortes sociales, subida del IVA, bajada de salarios y de pensiones. Es también la victoria de todas las clases populares y trabajadores europeos que se oponen a seguir pagando una crisis que no han causado y de la que se les quiere hacer responsables.

Es el sistema capitalista y toda su caterva de usureros, especuladores y capitalistas los que causan la crisis con la explotación social y el robo a los Estados a través de la deuda pública. Lagarde, Juncker, Rajoy, Merkel, Hollande… no son más que los lacayos de los capitalistas, los consejeros de los negocios de Goldman Sachs, Lehman Brothers, Banco Santander, BBVA etc., que corrompen y hacen los negocios del siglo con el sufrimiento de la población trabajadora.

Después de una campaña de miedo y chantaje por parte de las instituciones europeas y de sus gobiernos para que los griegos votaran sí a las condiciones de los acreedores de la deuda, el resultado ha evidenciado un no rotundo.

El llamamiento de Tsipras por el no en el referéndum ha supuesto el 61,31% de los votos versus el 38,69 del sí. El presidente heleno después de sucesivas negociaciones y de cesiones que supusieron críticas en su partido y de sectores de la población decidió convocar a los griegos y apoyarse en ellos para futuras negociaciones.

Este referéndum ha sido una gran victoria moral, ha dado legitimidad al gobierno griego para seguir negociando. Pero tenemos que ser conscientes de que es sólo eso. Los capitalistas europeos, los especuladores y banqueros, sus servidores políticos no van a pararse por un referéndum. Ellos tienen el poder económico y a través de él, como con la deuda, ejercen una dictadura sobre los pueblos. Y negociando en su terreno, como pretende Tsipras solo conseguirá rebajar el grado de explotación y robo del capitalismo. Podrá ser un freno. Veremos.

Pero la batalla, la lucha de clases que ahora se realiza, tiene que dotarse con objetivos reales de transformación social que vayan hacia la expropiación del capitalismo parasitario que vive de los intereses usureros y de la plusvalía social del mundo del trabajo. El capitalismo está en crisis, en una crisis histórica donde se va dirimiendo una sola alternativa: socialismo o barbarie.