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EE.UU: 40 billones de deuda pública. Pero no fuimos nosotros quienes la acumulamos

El 19 de agosto, el Gobierno federal anunció que tiene una deuda de 40 billones de dólares. 40 billones: eso es un cuatro seguido de 13 ceros: 40 000 000 000 000 $. Con tantos ceros, se pierde por completo la noción de lo que se está midiendo. ¿Cuántos coches y casas, cuánta comida, cuántas citas médicas, cuánta agua, electricidad y gas, para cuántas personas, se podrían comprar con un 4 seguido de 13 ceros?

¿Qué es el dinero, al fin y al cabo? Si lo reducimos a una escala humana, es una medida que te permite saber cuántas horas a la semana has trabajado. Dicho de otro modo, te permite saber cuánto valor ha generado tu trabajo, a cuántos bienes y servicios puedes acceder, y cuánto beneficio ha obtenido una empresa gracias a tu trabajo. Pero 40 billones no es una cifra a escala humana. Es un número realmente enorme, que crece cada vez más y más rápido.

El Gobierno de EE. UU. tardó desde 1789 hasta 2016 en acumular sus primeros 20 billones de dólares de deuda. Solo le hicieron falta diez años más para duplicar la deuda total, elevándola a 40 billones de dólares. La factura de este rápido aumento de la deuda está a punto de vencer —así lo afirman casi todos los periódicos y todos los programas de PBS, CNN y FOX News—. El Gobierno debe 40 billones, y se supone que debemos asumirlo, permitiendo que se reduzcan nuestras prestaciones de la Seguridad Social, Medicare y para veteranos para pagarla. De lo contrario, dicen, nuestros hijos, nietos y bisnietos se verán obligados a hacer frente a la factura.

Pues bien, nosotros no hemos acumulado esta deuda escandalosa. Ya hemos pagado nuestra Seguridad Social, Medicare y prestaciones para veteranos: hemos pagado estas «prestaciones» con años de trabajo, con los impuestos deducidos de nuestros salarios, cada semana de cada año. Tendremos que trabajar 30, 40 o incluso más años antes de poder cobrar una pensión o recibir un solo céntimo en concepto de cobertura médica. No, los beneficiarios de la deuda pública —los que deberían pagar— son las grandes corporaciones que obtienen enormes beneficios con cada contrato que consiguen. Se enriquecen cuando construyen una carretera, levantan una presa hidroeléctrica, reparan el estanque reflectante de Washington D. C., diseñan un microchip o fabrican los instrumentos de muerte que Estados Unidos envía a sus aliados como Israel y Ucrania. Y eso sin contar los beneficios que obtuvieron con los billones de dólares en armamento que EE. UU. ha utilizado en todas sus guerras.

Fíjate en esto: el Gobierno sigue pagando por sus guerras de hace 30, 40 o incluso más años. Cuando veas un desglose de cuánto gasta el Gobierno cada año, encontrarás una partida llamada «intereses». Esa es la cantidad que se paga por guerras anteriores, los pagos tan rentables que reciben los banqueros por prestar dinero al Gobierno para librar guerras. Esos 40 billones incluyen los intereses de muchas de las guerras desde la Segunda Guerra Mundial —¿lo sabías?—: Corea, China, Vietnam, Laos, Camboya, Haití, República Dominicana, Irak, Siria, Afganistán y, hoy en día, Irán. Muchas de esas deudas simplemente se han ido «renovando». Los pagos de intereses se han ido acumulando una y otra vez.

Así que no vengáis a pedirnos que renunciemos a parte de nuestras prestaciones de la Seguridad Social, ya de por sí lamentablemente bajas, ni a las insuficientes prestaciones de Medicare. Ya las hemos pagado. Tanto si hemos trabajado 40 años antes de cobrar la Seguridad Social, como si hemos cobrado la prestación por discapacidad tras 10 años y el desgaste que el trabajo ha supuesto para nuestros cuerpos, hemos cotizado para ello. Todos y cada uno de nosotros.

No fuimos nosotros quienes tomamos las decisiones que generaron esta deuda de 40 billones. No decidimos estas guerras. No firmamos los contratos de «coste más beneficio». En la única «democracia» que conoce el capitalismo, nunca se nos ofreció la posibilidad de tomar ninguna de las decisiones trascendentales. Entonces, ¿por qué deberíamos ser nosotros quienes paguemos?

Traducido de thesparks.net
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