Comunicado de Lucha Obrera (Lutte Ouvriere) después de las elecciones presidenciales en Francia

Emmanuel Macron ha ganado largamente la elección presidencial francesa. Sin embargo el número importante de abstenciones y votos blancos o nulos ha demostrado que una parte importante del electorado, principalmente en los sectores populares, ha rechazado la opción entre la millonaria de extrema derecha y el lacayo de los banqueros.

La casi totalidad del personal político de la burguesía, de la extrema derecha Fillonista (Francois Fillon fue el candidato derrotado de la derecha en la primera vuelta, envuelto en un gran escándalo de corrupción por haber pagado, durante años, con fondos públicos a su esposa e hijos por trabajos ficticios) hasta la izquierda  del Partido Socialista en el gobierno, se han felicitado de lo que ellos consideran una victoria de la República y de la democracia.

Pero, si Marine Le Pen ha sido alejada de la presidencia, con Macron, es un fiel servidor de la burguesía y un enemigo del mundo del trabajo que acaba de acceder al poder. Macron ejecutará sin miramientos todas las exigencias del gran capital y las finanzas.

Los trabajadores, si quieren oponerse a todas las medidas contrarias a sus intereses que se preparan, deberán defenderse con las únicas armas que disponen: las huelgas, las manifestaciones, las luchas colectivas, exactamente como han tenido que hacerlo contra Hollande o contra Sarkozy.

Comprometido en una guerra de clases feroz en contra de los trabajadores, el gran capital continuará con los despidos, las supresiones de empleos, agravará la precaridad, disminuirá los salarios para aumentar la riqueza de la clase capitalista.

La avidez del gran capital terminará por desencadenar explosiones sociales. Estas explosiones sociales, aunque necesarias para impedir que el mundo del trabajo se hunda en la miseria, no serán suficientes. Ellas deberán ser guiadas por una clara consciencia de la parte de los trabajadores de sus intereses de clase. Es decir, la consciencia de que su enemigo principal, es la gran burguesía, son ellos que ejercen una dictadura absoluta sobre las empresas y la economía.

Los trabajadores no tienen ninguna razón para unirse a la casta política de todos horizontes que se felicita del fracaso de Le Pen. Puesto que su partido, el Frente Nacional, ha obtenido la votación más grande de su historia, y esto también en los sectores populares.

Era en el orden lógico que una parte del electorado de derecha, habiendo sido su candidato Fillon eliminado desde la primera vuelta, venga al rescate de Le Pen. Pero la candidata de la extrema derecha no habría recogido un número tan importante de votos, si una parte del mundo del trabajo, asqueado por la práctica política de los partidos que decían representarlo, no hubiera decidido expresar su ira votando por Le Pen la candidata del Frente Nacional.

Esta es una trampa mortal. Este voto consagra el abandono por un número creciente de trabajadores de todos los valores del movimiento obrero: el abandono de la solidaridad entre trabajadores contra la gran burguesía que les explota; el abandono del internacionalismo por el chauvinismo; el abandono de la bandera roja por la roja-blanca-azul.

La progresión de la influencia del Frente Nacional entre los trabajadores, aún si por el momento es sobre todo electoral, inducirá a los menos conscientes de la clase obrera a retomar los prejuicios reaccionarios exacerbados por el Frente Nacional. El partido de extrema derecha levantará los trabajadores unos contra otros y los desarmará en el combate contra el gran capital. Su éxito electoral fomentará los grupos y los individuos más abiertamente hostiles a los trabajadores, que gravitan en el interior y alrededor del Frente Nacional, a pasar a la acción, comenzando sin duda por ir en contra de los trabajadores inmigrantes. Pero los hombres armados contra los trabajadores extranjeros constituyen una amenaza para el conjunto de los trabajadores, sus sindicatos, sus asociaciones, sus libertades más elementales, y un arma adicional al servicio de la burguesía.

Para afrontar las amenazas materiales y políticas que pesan sobre los trabajadores, es vital que ellos reencuentren la conciencia de que la sola vía para oponerse a la agravación de la explotación y a la descomposición de toda la vida social, es renovar el combate contra el capitalismo, con el objetivo último de poner fin al poder de la burguesía.

Nathalie Arthaud, portavoz de Lutte Ouvrière.