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AIRBUS: engaños y triquiñuelas para desgastar el movimiento

El referéndum impuesto por la empresa se celebrará los días 30 de septiembre y 1 de octubre

Tras más de dos meses de huelga en una lucha ejemplar, el conflicto en Airbus continúa y la plantilla sigue cabreada con una dirección que no les escucha. Esta huelga ha recuperado las Asambleas Obreras como método de organización y supuso un verdadero cambio de paradigma (acostumbrados a los “pasteleos” de las burocracias sindicales); ha pasado por varias fases y desengaños.

El preacuerdo propuesto por la dirección de Airbus y sindicatos “vendidos”, sin pasar por las asambleas, fue sujeto por la dirección a ser refrendado por un referéndum, en principio de fecha incierta, que posteriormente se declaró para los días 24 y 25. En los días siguientes, se fueron filtrando los “detalles” de dicho preacuerdo. En un documento de preguntas frecuentes, la dirección de Airbus confirmó la trampa: quieren que la gente vote sin conocer la letra pequeña ni los detalles técnicos. Pretenden que la plantilla firme un cheque en blanco y que,si sale el “SÍ”, ya se sentarán después a redactar el texto definitivo a su antojo. El documento filtrado no pasa de borrador.

La principal medida que reconoce en el documento, a falta de más detalles, es la reivindicación del IPC+2%, exigida por los trabajadores, pero deja muchos puntos sin definir, como el teletrabajo (que queda restringido a acuerdos individuales), las vacaciones o flexibilidad horaria (que queda según aceptación de los managers o la producción), el odiado “efecto abril” (la subida salarial empezaría a contabilizar a partir de abril y no en enero, a partir de 2028) y la separación de 900 trabajadores a otra empresa, el llamado “proyecto Bromo” a quienes se abandona y no se les blindan sus condiciones laborales y salariales.

CGT interpuso entonces una denuncia por la vulneración del derecho a huelga y medidas cautelarísimas que paralizaron la primera fecha del referéndum, para finalmente la Audiencia Nacional levantar dichas medidas a la espera del juicio de noviembre por vulneración del derecho a huelga. Se ha dejado vía libre a la empresa para fijar el referéndum para los días 30 y 1. Su objetivo: legitimarse en una «elección libre», dar por cerrado el conflicto y decir mañana «vosotros mismos lo votásteis».

Este referéndum no es la verdadera democracia

No debemos olvidar que las opciones SÍ o NO las han elegido ellos, sin negociar nada real con el comité de huelga y este referéndum no es democracia obrera; la verdadera democracia obrera es la que han ejercido los trabajadores en las asambleas, donde la plantilla debate cara a cara y decide de forma colectiva.

Tras ver las supuestas «aclaraciones», que no aclaran nada: el texto sigue siendo un papel en blanco donde no hay garantías. Tras ver esto, se expone a la plantilla a aceptar un acuerdo donde no se garantiza nada concreto.

Lecciones de una lucha histórica

Pero esta lucha obrera nos deja lecciones importantes. En primer lugar, ha puesto en evidencia el núcleo central de la sociedad capitalista, que se basa en la explotación de los trabajadores para obtener beneficios (la plusvalía: diferencia entre el valor que un trabajador produce con su trabajo y el salario que recibe a cambio).

Y es que los 800 millones que pide el dossier económico del comité de huelga para recuperar el poder adquisitivo y poner fin al conflicto, supone solo el 2,07% de los beneficios que pretende ganar el grupo AIRBUS entre 2026­29 (+36mil millones, un 17% más que el periodo anterior) según los propios reportes financieros del grupo.

En segundo lugar, que es la lucha y la unión de los trabajadores la que consigue las mejoras. A todas las cúpulas sindicales que están poniéndose la chapita ahora, de conseguir el “mejor acuerdo posible” hay que recordarles que sin esta ASAMBLEA y sin ROTONDA el acuerdo seguiría siendo el mismo que en julio: una subida testimonial de menos de un punto.

Y es fundamental la SOLIDARIDAD OBRERA, la unión de todos y todas las trabajadoras porque enfrentamos problemas similares. Por ello extender la lucha a las subcontratas y a la población trabajadora, unir reivindicaciones más allá de la empresa, es nuestra estrategia. La indexación de los salarios al IPC es un ejemplo.

La huelga de Airbus ha demostrado que hay que volver a las asambleas, a la democracia obrera, y al control de los trabajadores de sus reivindicaciones sin intermediarios, directamente. Pese al impasse impuesto por la empresa y algunas cúpulas sindicales, la gente tiene memoria y el espíritu de asamblea sigue. Los trabajadores de Airbus recuperarán fuerzas y decidirán, estamos seguros, colectivamente, sus siguientes pasos ¡Esto no se para!