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LA LUCHA DE CLASES ES INEVITABLE EN EL CAPITALISMO Y LA LUCHA OBRERA LA ÚNICA SALIDA

A excepción de algunas luchas como la actual de Airbus, las asambleas prácticamente han desaparecido. Un ejemplo del abandono de las prácticas asamblearias lo tenemos en lo que fuera la empresa pública Telefónica, donde Comisiones Obreras y UGT priorizan la negociación directa en las mesas de acuerdo y el Comité Intercentros en lugar de convocar asambleas abiertas presenciales de manera habitual.

La práctica común es que el sindicato o sindicatos, convoca cuando le parece oportuno a los trabajadores y para refrendar el acuerdo ya hecho con la patronal. Esta situación no obedece solamente a un reflujo de las luchas. Obedece fundamentalmente al abandono de la democracia obrera, a la burocratización del sindicalismo que se convierte en un intermediario con la patronal. Es la pura historia del reformismo obrero: buscar la acomodación al orden social de la burguesía en vez de buscar la destrucción del orden capitalista.

Esta abdicación de las cúpulas sindicales a los intereses de la patronal con el fin de minimizar o ocultar la lucha de clases tiene como única alternativa posible la toma de conciencia de los trabajadores reivindicando las luchas obreras tradicionales. Otro ejemplo de que eso es posible lo hemos visto entre los trabajadores de transporte público urbano de Sevilla en Tussam.

Un pequeño grupo de trabajadores de la empresa de autobuses urbanos de Sevilla, TUSSAM, crearon lo que le dieron en llamar “Plataforma Unitaria”. Esta plataforma sin ser un sindicato, pero organizada, tenía como objetivo principal, incentivar y promover asambleas generales decisorias donde los trabajadores/as directamente discutieran y decidieran sus reivindicaciones de una manera democrática y directa. Con cargos elegidos y revocables en cualquier momento por los propios trabajadores. Realizaron escritos y repartos en mano a sus compañeros/as e incluso recogieron firmas para que por ley se tuvieran que convocar asambleas generales. Los sindicatos y el propio comité de empresa se negaban o eran reacios a convocarlas.
La idea es luchar para que se vuelva al sistema asambleario con voz y voto directo de los trabajadores/as y no sólo representativo a través de los sindicatos como actualmente se hace, creándose ese muro burocrático‐sindical entre empresa y trabajadores. El objetivo principal de esta plataforma de trabajadores/as era aumentar la conciencia de clase, hacer entender que es la clase trabajadora la que con su fuerza de trabajo produce, transforma y hace que la sociedad funcione, que no necesitamos a la patronal para que nos dirija y nos imponga su forma de hacer las cosas. Solo desde una sociedad donde los medios de producción sean colectivos y en manos de los trabajadores, y no de unos dueños en particular, que viven del trabajo de la mayoría del pueblo trabajador, conseguiremos acabar con las desigualdades y la explotación humana.

Hoy más que nunca, es necesario construir esta organización obrera que tenga esta capacidad de liderar las luchas y la visión global, más allá de la empresa y del sindicato, que una a toda la clase obrera como fin y este no puede ser otro que político y social para cambiar la sociedad, hacia el poder de la clase trabajadora. Los jefes de Tussam son políticos y la clase trabajadora necesita a los suyos. La patronal tiene a sus políticos que tienen su Estado, su poder político para imponer sus intereses, y para contrarrestar esta situación, la clase trabajadora necesita organizarse políticamente en un partido obrero que sea la voz de la clase trabajadora.

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