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León XIV visita España. Los privilegios de la Iglesia católica: la superstición religiosa pagada con dinero público

El Papa León XIV llegará el próximo día 6. La visita costará, según anunció la Conferencia Episcopal Española, al menos 25 millones de euros. La propaganda eclesiástica dice que este viaje repercutirá positivamente en nuestro país y han calculado un beneficio de 150 millones; en todo caso, esta repercusión será para beneplácito empresarial, no para los trabajadores.

Las arcas públicas harán un desembolso directo de un 20% de esos 25 millones – 3 millones de euros-; además habría que contabilizar los gastos de las fuerzas de seguridad, los servicios públicos como la limpieza etc. Por otra parte, las “donaciones” de las empresas y ricos a este viaje tienen desgravaciones fiscales, un 80% los 250 primeros euros y, el resto, el 40%. Esto supone en realidad un blanqueo de dinero para los ricachones y un agujero para el dinero público que serviría para ayudar a financiar la sanidad o educación pública.

León XIV dará un sermón en el Congreso de los diputados algo que muestra la nula separación iglesia- estado y la sumisión a una determinada religión del Estado. Prácticamente este acto convierte al Estado español y su gobierno en receptores de la visita de un Estado teocrático y “normaliza” la no separación iglesia-estado propia del antiguo régimen.

En una sociedad donde la población que se declara atea, agnóstica o indiferente, son cuatro de cada diez españoles (casi el 40%) no se trata de que el papa no venga, puede venir cuando quiera y decir lo que quiera, pero que se pague sus gastos y haya una separación real entre el Estado y la Iglesia dejando de ser esta vampiro del dinero público. Pero ya sabemos que la separación entre Iglesia y Estado no es real, sino ficticia pues la Iglesia católica es sostenida con fondos públicos, no pagan impuestos y los privilegios fiscales hacen de ella una organización sostenida con fondos públicos a costa de todo un pueblo que ve como los servicios públicos esenciales se deterioran o se venden a grupos capitalistas.

Los concordatos y la financiación de la Iglesia Católica en España

Más de 50 años después de la muerte del sanguinario dictador Franco continúan vigentes los Acuerdos entre el Estado español y la Santa Sede de 1979, herederos directos del Concordato franquista de 1953. Este concordato supone una situación de privilegio que contradice el principio constitucional de aconfesionalidad. Las revoluciones burguesas instauraron la laicidad, la separación real iglesia-estado, sin otorgar privilegios a una organización religiosa concreta. Está claro que en España la revolución burguesa no acabó con esta situación. Será la revolución social la que tenga que poner fin a este privilegio que la burguesía española mantiene.

La Iglesia sigue recibiendo importantes recursos procedentes del Estado, tanto de forma directa como indirecta. A la asignación tributaria mediante el IRPF se suman subvenciones, conciertos educativos -hasta los profesores de religión los paga el Estado-, mantenimiento de patrimonio, convenios específicos y múltiples mecanismos de financiación pública cuya cuantía global, que Europa Laica cuantifica, estaría en unos 13.000 millones de euros cada año. En 1998, el 36,6% de los contribuyentes marcaban la casilla de la Iglesia; en 2022, sólo lo hace el 10,3%. En el mismo periodo, el dinero recibido ha pasado de 97,2 millones de euros a 333,7 millones.

A ello se añaden las amplias exenciones fiscales de las que disfruta la Iglesia católica, particularmente en impuestos como el IBI, que generan una situación de desigualdad respecto a otras entidades y contribuyentes. Esta situación explica también la unidad entre iglesia y gran capital y Estado.

El escándalo de las inmatriculaciones prueba que el Estado ni es laico, ni aconfesional sino todo lo contrario: se privilegia a un lobby católico relacionado en las más altas instancias con los grandes capitalistas en un pseudo estado teocrático que hasta los ritos católicos, como las procesiones religiosas, se convierten en “cultura” pagada con dinero público. Entre 1998 y 2015 la legislación hipotecaria permitió a los obispos registrar bienes en el registro de la propiedad mediante certificación eclesiástica. Según el inventario oficial publicado en 2021 por el gobierno de Pedro Sánchez, la Iglesia registró, nada menos que casi 35.000 bienes inmuebles. Entre estos inmuebles, la Mezquita de Córdoba o la Giralda de Sevilla, bienes que se quedaron por cuatro perras.

La burguesía, la mafia y el Vaticano

Además, según las normas católicas, el Papa tiene voto de pobreza porque con su nombramiento aceptaba el único puesto de la curia que no está retribuido económicamente: el de obispo de Roma, aquel de entre los más de 5.300 obispos que hay por todo el mundo que no recibe un salario. Con el nombramiento, también pierde el sueldo que disfrutaba cuando era cardenal –que, como prefecto vaticano, era de unos 60.000 euros al año–. El voto de pobreza va implícito con el solideo papal.
Pero naturalmente esto tiene truco porque el papa, en sí, es una máquina de hacer dinero. No sólo mediante los donativos, sino a través de la explotación de su imagen –estampitas, rosarios, monedas conmemorativas, y un largo etcétera– y de productos derivados, como libros.

El banco del Vaticano es el que en realidad domina las finanzas de este Estado ficticio aceptado internacionalmente y ubicado en Roma. El Instituto para las Obras de Religión fue creado oficialmente en 1942 por el papa Pío XII, aunque su origen se remonta a instituciones anteriores encargadas de gestionar los bienes y donaciones de la Iglesia. Según datos disponibles aportados por la prensa, el IOR gestiona alrededor de 5.700 millones de euros en activos. En 2024, obtuvo 32,8 millones de euros de beneficio, un 7 % más que el año anterior. El escándalo del Banco Ambrosiano en la década de los 80 del pasado siglo, ligada a la mafia por el cual se corrompían políticos y se invertían en negocios sucios, abrió la realidad del católico y “pobre” Vaticano; este banco se utilizaba para enviar fondos secretos de EE. UU. al sindicato polaco Solidaridad – del derechista Lech Valesa piedra angular en la caída del prosovietico régimen polaco- y a los Contras en Nicaragua.

Es hora de que población trabajadora sea consciente y esté informada de este despilfarro en beneficio de la secta católica que vive a costa de la clase trabajadora, que es la que paga a través de los impuestos y la plusvalía capitalista a los privilegiados de siempre.

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