09/02/2026
Las elecciones autonómicas aragonesas siguen la estela extremeña. De lo que ya puede ser una tendencia casi segura ante las futuras elecciones autonómicas y generales que se aproximan. La opinión de la población mostrada en estas elecciones autonómicas confirma la ya expresada en las urnas extremeñas: derrota del PSOE, desaparición de Podemos y disminución de IU-Sumar con sólo un diputado. La abstención ha sido de 317.661 votos un 32.42 %. Y respecto a las elecciones de 2023, la subida de la extrema derecha de vox ha aumentado en casi 42.000, con un 17,8% del electorado. La derecha del PP ha perdido votos unos 13.000 votos y el PSOE casi 30.000. CHA, (Chunta Aragonesista) partido regionalista, ha crecido en casi 30.000 votos.
A esta evolución hacia la derecha del electorado los medios de comunicación de masas la describen como “derechización” de la población y en especial de los jóvenes, siguiendo la tónica mundial liderada por el trumpismo. Y si bien es verdad que cierta parte de la juventud se manifiesta públicamente, en las encuestas, como derechistas y cercanas a Vox, hay que destacar la desmovilización de las clases populares, en especial de la clase trabajadora, la desmoralización imperante y la hartura y decepción con la izquierda “cuqui”, que vende humo en su gobierno de progreso. La caída del oportunismo de Podemos ha sido durísimo de los casi 27.000 de 2023, ha pasado a poco más de 6.000 votos. Un partido que en 2015 llegó a tener 14 escaños, tercera fuerza por detrás de los socialistas, y que, cuatro años después, en 2019, incluso llegó a formar parte del primer Ejecutivo cuatripartito de la región, encabezado por el socialista Javier Lambán. El desencanto del reformismo y oportunismo de Podemos, haciendo confiar a la gente en las elecciones para después encaramarse en los puestos ministeriales, y de gobierno, es responsable de esta situación. En la evolución de Podemos se resume la impotencia y el engaño de la izquierda reformista que vende falsos caramelos a la clase obrera. Porque tanto Sumar como IU hacen lo mismo y esto lleva al desencanto, la desmoralización y desmovilización de las clases populares. Ellos hacen posible y permiten que la extrema derecha suba y con la derecha “tradicional” se vuelva a machacar a la población trabajadora, con el racismo, la xenofobia, y las políticas en favor de la patronal.
Recordemos que tanto la xenofobia como el racismo o las políticas contra los inmigrantes son fórmulas que permiten dividir y enfrentar a los trabajadores entre sí, inocular el miedo a la clase trabajadora inmigrante y facilitar la explotación de la patronal con bajos salarios y trabajos en negro. Es la política de Trump, Milei y demás.
Las elecciones, como pensamos, permiten medir la opinión popular pero no cambiar la sociedad. Ya se pueden inferir algunas de las líneas generales que van a intervenir en las elecciones próximas de Castilla León, Andalucía y generales. En un artículo anterior sobre las elecciones extremeñas escribíamos que “hay que destacar que la ola de derechización que asola el mundo está avanzando en nuestro país. La precariedad laboral, el deterioro de los servicios públicos como la sanidad o la educación, la vivienda y la derecha enfrentando a trabajadores inmigrantes y nativos, para beneficio del patrón, no hace más que agravar la situación. Ante esta situación de crisis el gobierno autotitulado «de progreso», solo realiza algunas medidas testimoniales en favor de la clase trabajadora, migajas de cara a la galería, sin resolver los problemas claves que asolan a la sociedad y a los más jóvenes.” Y esta situación se mantiene y se agrava. Y como escribíamos “Esta derrota del PSOE -y de toda la izquierda electoralista-, no es la derrota de la clase trabajadora. Es el callejón sin salida a que nos lleva esta “izquierda” que pretende resolver los problemas gestionando de manera “progresista” el capitalismo en crisis. Y esto es imposible. Este cacharro viejo y corrupto, nos lleva a la precariedad, la guerra y la barbarie.”
Evidentemente es imprescindible resistir con las ideas comunistas y revolucionarias, crear núcleos obreros en las empresas y en los barrios que mantengan la conciencia de clase y preparen una alternativa de lucha obrera para las nuevas movilizaciones que vendrán.


