¡Puleva no se cierra! ¡Prohibición de los despidos!

El cierre de Puleva en Alcalá de Guadaíra dejará sin empleo a unas 70 personas. Otro ataque más que la clase trabajadora apunta en su haber. El hecho ha provocado que muchos vecinos salgan a la calle en solidaridad con los trabajadores. Y hay de qué tener rabia: la empresa Puleva, desde el 2010, forma parte de la multinacional francesa Lactalis, un grupo que cuenta sus beneficios en cientos de millones de euros, y que posee numerosas marcas de lácteos. Además, Puleva recibió estos últimos años millones en subvenciones de la Junta de Andalucía, para mantener el empleo según decían. Los sindicatos, quienes piden una investigación para aclarar la cantidad de ayudas públicas que recibió la fábrica, las estiman en más de 60 millones de euros. Lo lógico, como los propios trabajadores lo exigen, sería que estas ayudan se devolviesen.

Todos los millones subvencionados a empresas por este concepto se deberían invertir en empleo público directo y estable, en escuelas, hospitales… en definitiva en cosas útiles a la población; no habría necesidad entonces de pactar con empresas privadas, jugando con los puestos de trabajo y con dinero de nuestro bolsillo, ni servirían para aumentar las ganancias de grandes empresas.

La unidad de los trabajadores es un arma tan fuerte que pararía el funcionamiento de la sociedad y demostraría que somos imprescindibles los curritos y son los patrones, banqueros y su ralea del gobierno, los parásitos y ladrones. Es por ello que habría organizar luchas con reivindicaciones comunes para de una vez unirse e imponer la prohibición de los despidos y los EREs.