Los capitalistas se unen contra el planeta

Los principales países capitalistas han acabado la reciente Cumbre por el Clima, con un único acuerdo: seguir adelante con las mismas políticas económicas. Los graves problemas ambientales globales requieren inversiones a las que no están dispuestos. Primero están sus beneficios, luego todo los demás. De cara a la población dicen que han acordado hacer “esfuerzos” para reducir la temperatura a 1,5ºC, sin decir ni como ni cuando. O sea, nada de nada.
Los participantes han necesitado 10 días y una ampliación in extremis, para corroborar su nulo interés por los efectos nocivos sobre el planeta, procedentes de su salvaje modo productivo capitalista.
Las duras luchas entre Estados defendiendo los intereses de las grandes empresas, causan conflictos en multitud de países por el control de sus recursos y cuyas víctimas son las clases populares y trabajadoras. Es la guerra por el control de los yacimientos, de los salarios más bajos por el sagrado fin de mayores beneficios.
La merma de la calidad del aire y el agua, la escasez y contaminación de nutrientes de origen natural debido a la salinización de grandes zonas de cultivo costeras son consecuencias de la organización social en manos de las grandes empresas y capitales que sacrifican el planeta para mantener sus ganancias.
Mientras las clases populares, destacando los jóvenes, han ido concienciándose cada vez más de la necesidad de cuidar el planeta y racionalizar recursos, para los grandes productores capitalistas, que son responsables de la gran parte de las emisiones y del consumo descontrolado de recursos naturales, el problema es distinto, pues el beneficio es el regulador de sus políticas.
La última palabra la tiene la clase trabajadora mundial, su respuesta organizada contra el capitalismo y a favor de una economía racional y planificada, es decir el socialismo, es la solución.