Hay que acabar con todas las reformas laborales

Con la excusa de aumentar la ocupación y disminuir el desempleo, se han venido aplicando reformas laborales que benefician a los empresarios, sometiendo a los trabajadores a la tiranía patronal y paralelamente, al empeorar sus condiciones de trabajo, se pretende limitar la acción de protesta de los trabajadores, como ocurrió con el gobierno de Rajoy, al implantar leyes que criminalizan las manifestaciones, las protestas y las huelgas en las empresas que conllevan fuertes multas y hasta penas de cárcel.
Debido a la flexibilidad y margen de maniobra que las leyes otorgan al empresario, éste contrata siempre que puede en la forma más beneficiosa, llevando a empeorar las condiciones de trabajo.
Gran parte de los contratos laborales se hacen a la baja aplicando el empresario criterios de organización del trabajo tendentes a maximizar beneficios, a costa de los trabajadores.
La tasa de paro a octubre de 2019 se situó en un 14,2%, solo dos décimas por debajo del año anterior, con lo que la creación de empleo no es tan espectacular como nos vienen diciendo. Además, como viene sucediendo, el paro entre las mujeres se mantiene por encima del de los hombres, ya sea que esta tasa aumente o que disminuya, es decir que las reformas que están llevando a cabo los llamados expertos políticos no solo no han arreglado nada, protegiendo a las empresas mantienen intactos los problemas de fondo que son los causantes de la precariedad laboral durante décadas. ¡Y eso que dicen que hemos salido de la crisis!
El escaso empleo que se viene creando se sostiene con contratos precarios y unas condiciones laborales propias del siglo pasado. Se ha impuesto al trabajador realizar jornadas por encima de las ocho horas, encadenar jornadas de trabajo incluso nocturnos, camuflando el exceso bajo horas extras que no suelen pagarse en su totalidad y todo ello manteniendo los salarios a la baja.
Por lo que respecta a los ERE, éstos no han parado de aumentar. Desde octubre distintos medios se hacen eco del aumento del número de ERE en las empresas. El encremento ha sido del 3,6% respecto al año anterior. Es en la industria donde el repunte de ERE es más notorio, ha aumentado un 40% en octubre frente al mismo mes del año anterior. Un total de 44.745 han sido los trabajadores afectados, lo que supone un 64% más que el año anterior. El número de suspensiones de contrato aumentan hasta el 74% mientras las reducciones de jornada han disminuido hasta un 46,7% menos, reflejando la tendencia de destrucción de empleo lejos de las bonanzas que nos vienen predicando los medios.
Por si fuera poco, aumentan los motivos de ERE por causas económicas mientras la prensa económica luce las subidas de beneficios empresariales. ¡Ya sabemos de dónde procede tanto beneficio!
Los problemas que sacuden a la clase trabajadora solo podrán ser resueltos con las protestas en las calles. Los últimos cierres de empresa del año o los últimos despidos colectivos, cada trabajador que va al paro, no seran los últimos en absoluto. Es necesario extender las luchas reclamando mejoras laborales y exigiendo la prohibición de los despidos y los ERE. ¡Acabemos con el capitalismo antes que él acabe con nosotros!

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