A los 150 años de la 1ª Internacional, AIT, el internacionalismo hoy más necesario que nunca

Este año se cumplen 150 años de la fundación de la primera Asociación internacional de trabajadores en Londres en septiembre de 1864. En esos años las organizaciones obreras inglesas y francesas principalmente lograron reunir a trabajadores del continente para desarrollar una organización de trabajadores que luchara solidariamente, unidos para mejorar las condiciones de trabajo y de vida y avanzar hacia la emancipación total de los trabajadores suprimiendo el capitalismo y estableciendo un régimen social donde los trabajadores tuvieran en sus manos los medios de producción y el poder político. Es decir se proponían organizar la sociedad de forma igualitaria en base al trabajo en lo que se llamaría el socialismo o comunismo.

Nació para evitar la competencia entre trabajadores, en la creencia de que solo la unidad y solidaridad de los trabajadores en el ámbito internacional podría combatir a la burguesía capitalista que en esa época dominaba ya el mundo entero.

El capitalismo y sus grupos empresariales y financieros se habían desarrollado mundialmente y echaban a pelear a unos trabajadores contra otros para conseguir la desunión, bajar los salarios y mantener jornadas de 10 y 12 horas de trabajo.

Por ello los internacionalistas plantearon desde el principio los problemas obreros por encima de los intereses territoriales, nacionales o culturales. Para ellos las reivindicaciones tenían que unir a los trabajadores fueran del país que fueran, independientemente de su cultura o lengua. Todos por igual hacían de la solidaridad la lucha internacional.
Es así que las 8 horas de trabajo, 8 de cultura y ocio, y 8 de descanso se convirtió en la reivindicación universal de lucha de los trabajadores en el mundo. Lo que hoy nos parece algo elemental, trabajar 8 horas, se consiguió en un combate duro y sangriento contra la patronal y sus gobiernos. Esta lucha fue el origen del 1º de mayo que hoy celebramos en fiesta y que costó en Norteamérica los primeros mártires obreros internacionalistas.

Hoy como ayer es necesario, ante un capitalismo imperialista explotador de trabajadores y países, levantar la bandera de la internacional para poner nuestro grano de arena en la lucha por reconstruir la internacional que desgraciadamente falta.

Es el razonamiento internacionalista el que puede salvar la situación de precariedad y explotación del mundo del trabajo en el cual hoy vivimos. Es decir, los trabajadores no tenemos patria, ¡proletarios del mundo uníos!

Esto significa entender los problemas de los trabajadores como propios en contra de la patronal. Así los emigrantes, y los problemas de los trabajadores en cualquier país son los nuestros pues solo la unión puede combatir al capitalismo depredador que es desde hace más de un siglo internacional.