80 Años del asesinato de Trotsky, su legado sigue vivo

Hoy recordamos a León Trotsky, bolchevique, revolucionario y comunista. Hace 80 años un agente estalinista, Ramón Mercader, viajó a México con la orden de asesinarle.

León Trostky fue un gran revolucionario internacionalista que, junto con Lenin, a través de sus análisis y el estudio de las condiciones objetivas históricas, en una Rusia atrasada y en guerra, ayudó a marcar el camino del proletariado internacional y que llevaría a los trabajadores a tomar el poder en Rusia, creando el primer Estado obrero del mundo, el Estado de los soviet, consejos de obreros y campesinos.

Rusia estaba sometida por el Zar al analfabetismo, al hambre y a la carnicería de la I Guerra Mundial provocada por el imperialismo. Mientras la capa gobernante y la burguesía acaudalada nadaban en la abundancia, en el campo y en las ciudades las familias trabajadoras no tenían que comer y sus hijos eran enviados al frente a morir por “la gloria del Zar y la patria”. Fue en estas duras condiciones que el pueblo ruso tuvo que enfrentarse y luchar.

Trotsky participó en la revolución de 1905 primero, derrotada pero más tarde triunfante, en la insurrección de 1917, donde se produjo la toma del poder por los trabajadores en Rusia. Se unió al Partido Bolchevique y formó parte del Comité Central. Dentro del Comité Militar Revolucionario, organizó la insurrección de octubre, que daría el poder a los soviets y al Partido Bolchevique. Trotsky fue “Comisario del Pueblo” y participó en la negociación de Brest-Litovsk, que sacó a Rusia de la I Guerra Mundial.

A partir de 1918, Trotsky encabezó la creación del Ejército Rojo, con varios millones de soldados, y en medio de la guerra civil derrotó a la contrarrevolución de los generales rusos, los blancos, apoyado por 16 ejércitos extranjeros. Pero las consecuencias de la guerra civil resultaron fatales, diezmó al Ejército Rojo y al Partido Bolchevique. La democracia soviética se fue vaciando y apareció una capa de funcionarios, la burocracia, que gestionaba el aparato de Estado.

Más tarde esa burocracia que tenía sus propios intereses políticos y beneficios materiales a costa del pueblo trabajador aupó a Stalin al poder, el cual tras la muerte de Lenin, se fue deshaciendo de las distintas corrientes y eliminó primero al ala izquierda, la Oposición de Izquierda liderada por Trotsky, mas tarde asesinó a los líderes de la revolución y masacró a decenas miles de comunistas de base.

Expulsado de la URSS por defender las ideas comunistas

Trotsky fue cesado primero el 1 de octubre de 1927 de la Internacional Comunista y el 23 de octubre del Comité Central del PCUS. Siempre acusándolo de “actividades contrarrevolucionarias.” Alma- Ata en (Kazajstán, Asia Central) fue su primer destierro en 1928. Finalmente expulsado en 1929 de la URSS a Turquía. Acusado falsamente de contrarrevolucionario y de intentar crear “un partido antisoviético clandestino”. Más tarde fue traidor, agente del capitalismo… buscaron todos los apelativos para denigrarlo. Millones de militantes comunistas, de los PC, han sido formados en esta ignominia creada a propósito por el estalinismo en un verdadero falseamiento de la verdad. Aún hoy muchos comunistas pertenecientes a las corrientes estalinistas, llamadas marxistas-leninistas, siguen las falsificaciones fabricadas durante años. El verdadero crimen de Trotsky fue denunciar las traiciones, el terror de la política estalinista contra los comunistas y el proletariado por medios políticos y dentro del partido defendiendo la democracia obrera.

Las depuraciones dentro del partido habían comenzado. Expulsado a Turquía recorrió Europa buscando asilo pero los gobiernos capitalistas se negaron a acogerlo y las presiones de Stalin hicieron el resto. Fue el México de Cárdenas el único país que lo acogió y así pudo salvar la vida de momento.

Aún sabiendo que estaba perseguido de muerte nunca dejó de combatir el capitalismo, en sus versiones fascista, nazi o demócrata imperialista. Nunca dejó de analizar y criticar la degeneración de la URSS convertida en una dictadura burocrática contra los trabajadores que sin embargo había nacido de una revolución que había conseguido logros importantísimos al expropiar a la burguesía los medios de producción. Por ello nunca dejó de defender a la URSS de la revolución, nunca dejó de defenderla ante los ataques de los imperialistas y del fascismo, pero tampoco dejó de analizar las causas de la degeneración burocrática que llevó a convertir a la URSS en un país bajo la dictadura de una capa burocrática que eliminó a los comunistas revolucionarios a sangre y fuego. Trotsky luchó como comunista hasta su muerte porque sabía que era el futuro de la humanidad. Pagó cara esta lucha, tanto él como su familia.

Defender el comunismo hoy es defender el legado de Trotsky

Hoy día, vivimos un retroceso de las ideas no ya comunistas, apenas cercanas al socialismo, la desaparición de la conciencia de clase entre la mayoría del proletariado, la escasez de verdaderos revolucionarios, para los que el comunismo es la única salida posible para la humanidad.

Recordar lo que significó Trotsky para su época nos hace pensar en la necesidad de seguir trabajando para formarnos como militantes revolucionarios marxistas. Al igual que ayer, la lucha contra la explotación capitalista debe llevarse a cabo por todos los medios revolucionarios posibles. El objetivo es que los trabajadores tomen el poder político, poner en manos de ellos el funcionamiento de la sociedad, llevar a cabo una organización comunista de la sociedad, la verdadera democracia, donde el bien común es organizado por los que producen y hacen funcionar la sociedad, sin clases, ni privilegios.

Es en esta época de crisis agravada por la COVID-19 se pone de manifiesto la necesidad de sustituir al capitalismo. Estamos frente a un callejón sin salida al que nos empujan. De la mano del paro y los despidos, están la exclusión y la pobreza que azota a las clases trabajadoras. Por el contrario, la burguesía como siempre se apresura a pedir a los Estados ayudas y dinero para salvar sus negocios y de nuevo, sus beneficios.

La única salida para la clase trabajadora es la lucha internacionalista por romper con este sistema que solo funciona por el dinero. Es necesario organizar esa lucha uniendo las fuerzas de la clase trabajadora.  Tenemos toda una historia de experiencia militante revolucionaria, como la que nos ha legado Trotsky. Llevar los problemas de los trabajadores hacia consignas revolucionaras mediante un Programa de Lucha y que sea de transición al socialismo –Programa de Transición-, es la primera de las tareas que pondrá en primer plano el carácter parásito del capitalismo y el papel fundamental de la clase trabajadora mundial en la sociedad.