Volkswagen: beneficios a costa de la salud

En septiembre estalló el escándalo Volkswagen, que admitió haber falseado las emisiones de gases tóxicos en 11 millones de vehículos. En EEUU, para que Volkswagen pudiera comercializar sus vehículos diésel, tenían que cumplir las normas de emisión de óxido de nitrógeno. Eso significaba instalar una tecnología de limpieza del gas, con un coste de alrededor de 300 euros por automóvil. En su lugar, el fabricante usó un aparato fraudulento vendido por Bosch, para pasar los controles sin adaptar el vehículo.

Los capitalistas se protegen mutuamente, después de tantas ganancias. La dirección de Bosch explica ahora que había avisado a Volkswagen de que se trataba de un software de prueba, y que no era para usarlo en la producción comercializada. Por ser confidencial, Bosch rechaza indicar cuál fue la respuesta de Volkswagen.

Ha dimitido el patrón de Volkswagen, con una jubilación de alrededor de 30 millones de euros. Recompensa de los accionistas después de estos años de ganancias, aunque se habría preferido ir sin escándalo. En EEUU, el grupo podría pagar miles de millones de euros en multas.

El nuevo patrón ha reunido a los 22.000 trabajadores de la planta de Wolfsburg en Alemania, para exponer su visión del porvenir. “Todo lo que no es necesario será abandonado”, a lo que añadió que “aquello no se va a hacer sin dolor”. Las inversiones se bloquean también en España, donde el grupo tiene dos plantas, una en Barcelona y otra en Navarra.

En Alemania o en España, los trabajadores de Volkswagen tienen que rechazar pagar por los escándalos cuya responsabilidad es de sus dirigentes. En realidad, el control que valdría para limitar la contaminación de los vehículos y proteger la salud de la población, es el control colectivo de los propios trabajadores. Hay que terminar con estos secretos industriales que protegen el robo y la explotación diaria en los grupos capitalistas.