Ucrania, Svoboda: extrema derecha racista y antiobrera

Entre las corrientes de la oposición ucraniana, Svoboda (“Libertad”) es un partido que, hasta 2004, se llamaba Partido Nacional Socialista de Ucrania, antes de cambiar este nombre por otro más neutro de Unión Panucraniana Libertad, pero sin renegar en absoluto de sus orientaciones de extrema derecha.

Con el telón de fondo del empobrecimiento de la población y del descrédito de los partidos en el poder, Svoboda obtuvo un 10% de sufragios (más de dos millones de votos) y 38 diputados en las legislativas de hace un año. Este partido se reclama heredero de la Organización de Nacionalistas Ucranianos (OUN)  y de su brazo armado OuPa que, durante la Segunda Guerra Mundial, participaron en el exterminio de judíos y de polacos en Ucrania, así como en la caza de comunistas. Primero fueron fuerzas suplementarias del ejército alemán, luego se opusieron a él. Finalmente en 1944, volvieron todas sus fuerzas, hasta 150.000 combatientes, contra el ejército y el sistema soviéticos, hasta principios de los años 1950.

En el centro de la “revolución naranja” de 2003 en Kiev, rebautizado como EuroMaïdan en esos días, las banderas del OUN-OuPa  son numerosas y muy visibles desde finales de noviembre de este año. Los gobiernos de Europa del Oeste prefieren no verlo. Los “jóvenes manifestantes pro-europeos” descritos por algunos comentaristas son de hecho los activistas armados y encapuchados de Svoboda, los que han derribado la estatua de Lenin en Kiev  al grito de “Abajo la chusma comunista”. Son los mismos que “festejan” cada año la formación, en 1943, de la división de las Waffen SS ucranianas. Estos activistas de extrema derecha se enfrentan verbal, y si llega el caso físicamente, a todos los que, por judíos, rusos, homosexuales, gitanos o militantes de izquierda, no son lo bastante ucranianos a sus ojos.

Así, el 4 de diciembre en Kiev, en los aledaños de las manifestaciones, agredieron a militantes sindicalistas, hiriendo a tres de ellos. En el oeste de Ucrania, donde son más fuertes, no dudan en golpear a los que se expresan en ruso en la calle. En otras regiones, mayoritariamente rusofonas, se les ve también acercarse a los elementos desclasados de la sociedad, incluso a los trabajadores amenazados de despido, y desgraciadamente a menudo son los únicos que lo hacen, fingiendo apoyar su lucha por el empleo, reclamando que una industria ucraniana potente es necesaria… para “cuando haya guerra con Rusia”.

Aunque una gran parte de los manifestantes no aprueba a Svoboda, esto no ha impedido hasta ahora aceptar ir junto a ellos en el centro de Kiev. Pero la presencia de estos émulos de fascismo ha acabado por echar atrás a otros que participaban en el movimiento por hastío, más que justificado, hacia el régimen de Yanukovich, y del de Putin que temían para su país, incluso si se hacen  demasiadas ilusiones sobre los cambios que una aproximación con la Unión Europea podría aportar a Ucrania.

Traducción de un artículo de Lutte Ouvrière por F. P.