¡Por el pan, el trabajo y la vivienda! ¡Que viva la lucha de la clase obrera!

Las marchas de la dignidad fueron recibidas con entusiasmo por el pueblo de Madrid. Cientos de miles de personas llenaron el centro de la capital para oponerse a la catástrofe social provocada por este sistema económico y su gobierno.

Las clases populares soportan las políticas del gobierno Rajoy, que es el de los banqueros y de la gran patronal, en beneficio de esta clase social parásita que explota y roba al pueblo trabajador. La rabia e indignación por todo lo que ocurre se ha expresado. Los tópicos de la pasividad, de la desmovilización, de la resignación, han caído. Si se puede y hay que luchar para parar esta catástrofe. Con la resignación y la sumisión al poder establecido no se llega a ningún sitio y solo la lucha y la movilización permanente, como demostró la sanidad de Madrid, pueden frenar los ataques constantes a los trabajadores.

Esta gran manifestación ha mostrado que los sectores de la población trabajadora más conscientes no estamos dispuesto a ser carne de cañón de los recortes, despidos, explotación, paro… y todo para que una oligarquía financiera y empresarial mantenga sus beneficios, el poder del dinero y su estatus de clase dominante. Es un desastre social.

La manifestación del 22 de marzo enseña también que a pesar de la manipulación informativa, de la desinformación de los medios de comunicación oficiales, la gente ha salido a la calle. Se ha calculado que más de 2 millones de personas se concentraron en Madrid según fuentes periodísticas serias.

Además el gobierno ha provocado la violencia para tapar la protesta. Las cargas policiales al final de la manifestación, cumplen la función de mostrar actos violentos para amedrentar a la población y ocultar la verdadera dimensión popular y masiva de la protesta. Esta manipulación informativa obedece a una estrategia del gobierno y de los grandes grupos empresariales y financieros que dominan los periódicos y las cadenas de tv, para realizar el silencio informativo de las protestas. La represión con las detenciones y la violencia policial, cumple la función de meternos miedo. En realidad esta manipulación informativa solo es temor a que se amplifique y se generalice la protesta. Es el miedo a que el pueblo trabajador tome la calle.

Ahora hay que continuar la lucha. Sabemos que somos capaces de tomar la calle en manifestaciones. Ahora falta responder a los ataques del gobierno y de la patronal en las fabricas, en las empresas, en los tajos unidos contra los despidos, los bajos salarios, el paro y los cierres de empresas.

La lucha tendrá que venir de nosotros. Las trabajadoras y los trabajadores no podemos confiar más que en nosotros mismos y organizarnos en asambleas democráticamente. Después de la actitud de los dirigentes de CCOO y UGT sentándose con Rajoy y la patronal a negociar, no tenemos más que un camino: retomar la lucha obrera nosotros mismos. Los trabajadores uno a uno, empresa por empresa, somos débiles. No podemos luchar individualmente contra el poder de la patronal, su gobierno y sus leyes.

Sin embargo, somos una fuerza inmensa si actuamos colectivamente, si nos damos cuenta que es el trabajo, y no el dinero, quien mueve la sociedad. Si paramos el trabajo ellos no son nada. Y todo funciona gracias al trabajo colectivo de los trabajadores.

El miedo al despido, al paro, a no llegar a fin de mes, a los desahucios, nos somete a la patronal. Solo hay una forma de contrarrestar esto: la solidaridad obrera, luchar juntos colectivamente. No podemos permitir, ni un ERE ni un despido más. Hay que seguir luchando reivindicando derechos para toda la clase trabajadora: la prohibición de los despidos, el reparto del trabajo sin bajar los salarios y creación de bolsas y de empleo publico, pueden ser, entre otras reivindicaciones, las que nos unen.

Editorial de los boletines de empresa del 24 de marzo de 2014.