Hay que acabar con el capitalismo

Se ha presentado el informe “El Estado Social de la Nación”, a través de la Asociación Estatal de Directores y Gerentes en Servicios Sociales. El informe abunda en cifras que vuelven a corroborar la precariedad y la falta de recursos de las familias y las clases trabajadoras.
El paro, principal lacra que los gobiernos se obstinan en tapar, solucionaría los problemas inmediatos de la gente. Pero primero nos venden que no hay trabajo para todo el mundo, después que hay trabajo, pero no estamos cualificados para ello y por último que para trabajar nos busquemos la vida como autónomos.
Desde 2012, con la reforma laboral emprendida por Rajoy, los trabajadores han sufrido despidos indiscriminados, ERES, reducción de jornada, sueldos congelados o rebajados. La cantinela del PP ha sido la misma, que la recuperación está en marcha y que se ha alcanzado el final de la crisis. Pero muchos siguen sin ver la luz al final del túnel.
Los trabajadores somos el motor que produce la riqueza en el mundo; gracias a nuestro trabajo hacemos posible que tengamos productos y servicios necesarios para vivir, formarnos, descansar o divertirnos. El progreso humano ha sido posible gracias al trabajo y esfuerzo de todos los trabajadores en el conjunto de la sociedad. Sin embargo, no participamos de lo que producimos, más que en la medida que otros deciden, es decir, que estamos condicionados por los propietarios de los medios de producción.
La salida a esta situación en la que la clase trabajadora es mayoría aplastante es salir a la calle, y expulsar a los capitalistas. Hay que expropiar los medios de producción si queremos erradicar el parasitismo y los beneficios fruto de la explotación laboral. Es el único camino posible para los trabajadores. Organizar la economía en torno a las necesidades de toda la sociedad. Sólo así será posible emanciparse, doblegar a los explotadores y mejorar las condiciones de vida y de trabajo.