A pesar de sus aparentes diferencias, todos los partidos políticos parecen coincidir en que «Gran Bretaña» necesita reforzar sus defensas para estar «preparada para la guerra». Según el exjefe del Mando Conjunto de las Fuerzas Armadas, el general «Sir» Richard Barrons, se permitió que el ejército, la marina y la fuerza aérea se «deterioraran» durante los últimos 35 años, porque no existía un peligro real de ataque procedente de ningún lugar. Pero ahora las cosas han cambiado… ¡Hoy, al parecer, nos enfrentamos a «una amenaza existencial»!
¿Pero de dónde, qué o quién? ¿De «Irán»? ¿Tras un supuesto complot en el que estaban implicadas tres furgonetas blancas merodeando por las inmediaciones de la base aérea de Fairford? ¿O quizá de Rusia, que sobrevuela el mar del Norte con aviones, a millas de distancia del espacio aéreo británico? ¿O de China, desde su «centro de espionaje» en Tower Hill? Todos los políticos, con total seriedad, afirman que estos ejemplos son prueba de las «amenazas» globales «urgentes» a las que se enfrenta Gran Bretaña y que, por lo tanto, el presupuesto militar debe aumentar: hasta el 3 % del PIB para 2030 (unos 100 000 millones de libras al año) y hasta el 3,5 % para 2035 (unos 150 000 millones de libras al año). Eso supone un aumento de más del 100 % en los próximos nueve años, ¡cuando este presupuesto ya ha aumentado un 29 % desde 2016/17 y se ha comido 550 000 millones de libras del gasto público durante ese tiempo!
Por supuesto, estos objetivos futuros no significan realmente que este Gobierno, ni siquiera el próximo, vaya a gastar efectivamente esas cantidades. Pero eso nos lleva a preguntarnos: ¿qué sentido tiene que todos estos políticos y sus portavoces en los medios de comunicación no dejen de hablar del gasto militar?
Bueno, una cosa es segura, y es que no se dice ni una sola palabra sobre el aumento del presupuesto de defensa sin la idea de que hay que recortar las prestaciones sociales para financiarlo. Sí, «amenazas globales» ridículas y objetivos presupuestarios de defensa aún más ridículos, todo ello para justificar recortes en las prestaciones en beneficio de los fabricantes de armas! Así que cuando la líder conservadora Badenoch anuncia su plan de construir un «Shield Britannia» al estilo del «Domo de Hierro» israelí (¿contra las gaviotas que se lanzan en picado?), el coste anual de 1.000 millones de libras acabará en los bolsillos de BAE Systems, Rolls Royce o el fabricante multinacional de misiles MBDA.
En cuanto al nuevo secretario de Defensa laborista, Wes Streeting (¿no era ministro de Sanidad ayer mismo?), vende la militarización como un beneficio para toda la sociedad, afirmando que quiere que su ministerio «sea un ministerio de crecimiento y oportunidades» y que «impulse el empleo y la industria británicos». ¡Solo se le olvidó añadir «e impulse los beneficios privados»!
Todos estos partidos demuestran hasta dónde están dispuestos a llegar para «defender» los intereses de la clase capitalista, prometiendo más dinero público que va directamente a sus bolsillos. Y este dinero pretenden sacárselo al sector más pobre de la clase trabajadora… ¡a menos que nos neguemos a permitirlo…!
Noticia traducida de Worker’s Fight.


