Ante elecciones que no cambian nada, hay que anteponer las luchas obreras
Pedro Sánchez ha adelantado las elecciones generales el 29 de noviembre. Aprovecha así las movilizaciones de Maricarmen y el miedo a la extrema derecha. Movilizaciones que han empujado al gobierno a realizar dos decretos – muy flojitos- para mejorar los problemas de la vivienda y que demuestran que durante 8 años no se ha hecho nada contra la precariedad laboral y el problema de vivienda.
Toma esta decisión electoral obligado por las movilizaciones y en medio de un clima de desafecto generalizado entre la población por los numerosos casos de corrupción: Santos Cerdán, Ábalos, el expresidente Zapatero… La corrupción es inherente al capitalismo y su actuación política se ha basado en favorecer los intereses del capital y en contra de la clase trabajadora; pese a todo ahora pretenderle darle la vuelta como si fuese todo obra del PP o que la falta de avances en políticas sociales es debida a la falta de consenso político con el resto de grupos.
La política del PSOE no se ha diferenciado de la del PP en lo esencial; ha persistido el deterioro de los servicios públicos debido a los recortes y en favor de conciertos privados, como en Sanidad y Educación. Su última reforma laboral mantiene el despido y … la ley mordaza permite reprimir las protestas obreras y favorecer a la patronal, como se vio en Cádiz durante las luchas de los trabajadores del metal por mejorar sus condiciones laborales. Mientras miles de personas no encuentran una vivienda digna, ésta continua en manos de rentistas y especuladores que ven en ella un verdadero negocio, con precios prohibitivos. Los desahucios están a la orden del día, el caso de Maricarmen detonante de la acampada en SOL, muestra hasta qué punto el gobierno sirve a los intereses del capital.
Las subidas constantes del IPC superan con creces los salarios, la pérdida de poder adquisitivo lleva a un deterioro de las condiciones de vida de la población que no puede hacer frente a gastos comunes como alimentación. Las subidas el SMI no han sido suficientes para hacer frente a la constante subida de precios. El empleo es cada vez más precario, debido a los cambios introducidos en la última reforma laboral que permite a las empresas una gran rotación apoyándose en los contratos parciales.
Los despidos y los EREs siguen siendo el recurso más empleado por algunos empresarios para reducir costos y elevar sus beneficios. En 2020 la filial en Sevilla de la aeronáutica Aernnova impuso un aumento de sus ingresos hasta los 937 millones de euros (un 4% más que en 2024). El despido de trabajadores durante el periodo de pruebas es un chollo para muchos empresarios porque la ley les permite hacerlo y les sale prácticamente gratis.
Y esta situación hace que los jóvenes vean un futuro negro ante la falta de perspectivas, dificultades para encontrar un primer empleo que además son empleos precarios, el empleo estable es un sueño lejano y el acceso a una vivienda asequible un plan imposible de realizar. Reina la precariedad laboral, con los empleos parciales y los bajos salarios cebándose entre los jóvenes y la población inmigrante sobre todo, mientras las empresas y el gobierno presumen año tras año de una economía boyante y de un PIB al alza.
El hecho más destacable es el análisis que se desprende del PIB examinando la diferencia existente entre los beneficios empresariales y los salarios en relación a 2025, con datos extraidos del INE y otras fuentes. El PIB alcanzó 1.687.152 millones de euros, de ellos un 48,36% fue destinado los salarios, estimándose aproximadamente en 22 millones el número de trabajadores. El 41,4% restante de ese PIB se lo repartieron unas 3.310.000 empresas en forma de beneficios. Aquí ya se aprecia un reparto desigual de la riqueza que se reduce al trabajador y que se apropian los empresarios en forma de plusvalía.
El cáculo del PIB (Producto Interior Bruto) arroja una media de 76.500 euros por trabajador ocupado, pero en realidad éste percibe del empresario solo lo necesario para reproducir su fuerza de trabajo, el excedente de todo lo que haya producido durante el tiempo de trabajo se la apropia la empresa en forma de plusvalía. Además éstas no aportan lo mismo que el trabajador al mantenimiento de la sociedad, y el ejemplo está en las famosas SICAV que todos conocemos, que tributan al 1% manejando enormes ganancias.
Este modo de funcionar la economía capitalista reflejan el trasvase constante de las rentas del Trabajo: salarios, sueldos y prestaciones que reciben los trabajadores y a favor de las rentas del Capital: beneficios empresariales, dividendos, intereses y rentas de la propiedad. El capitalismo es el motor de la desigualdad y está en manos de la clase trabajadora acabar con él mediante las luchas.
El PSOE utiliza la crisis social en su provecho
Cuando miles de personas entraron en Ceuta ante la falta de oportunidades en Marruecos y buscando una vida mejor la derecha del PP y la extrema derecha de VOX hicieron valer su conocido discurso xenófobo, racista y patriótico. Pedro Sánchez vio la salida para cortar el circo mediático montado ante los numerosos casos de corrupción en su formación y una oportunidad para señalar una vez más el miedo a la extrema derecha. Le ha bastado retrasar durante semanas la acogida de inmigrantes, confinarlos en Ceuta sin apenas recursos. Los bulos y el discurso de rechazo al inmigrante de la extrema derecha de Vox han hecho el resto.
Igualmente ha aprovechado el descontento social por el problema de la vivienda para desviar las críticas por su nula gestión en la crisis de Ceuta. Y de paso volver a prometer con dos decretos la solución a un problema que lleva años sin resolver.
Sin embargo ¿Qué diferencia esta política del PSOE de la llevada a cabo por el PP? Para una gran parte de la clase trabajadora la situación no ha mejorado. La solución no es el recambio del aparato burgués gastado por el nuevo dispuesto a seguir donde el otro lo dejó. En esto se basa la alternancia de los partidos, turnarse cuando ya no pueden seguir justificando las mentiras ante el hartazgo de la población.
No necesitamos otro partido que se adapte al sistema parlamentario burgués, necesitamos un partido obrero que rompa las normas burguesas y presente un programa obrero para cambiar la sociedad donde se pongan en movimiento los intereses de la clase trabajadora. Las mejoras no saldrán de las elecciones, serán el resultado de las luchas obreras generalizadas.


