Cientos de personas acamparon en la icónica plaza de Sol en Madrid la noche del sábado pasado, después de una manifestación masiva de decenas de miles de personas contra los desahucios. La imagen recuerda a la acampada del 15-M, que hace quince años convirtió esta misma plaza en el centro del movimiento de los «indignados».
La semana pasada todo el Estado Español se llenó de acciones de protesta contra los fondos buitre que desahuciaron a Maricarmen, vecina de Madrid de 87 años. Miles de personas señalaron directamente a los culpables frente al ático de Ayuso en Madrid: una comunidad donde solo 380 sociedades controlan el 17,5% de la vivienda (según datos de CIVIO), blindadas por un Gobierno regional entregado al ladrillo y un Gobierno central cuya Ley de Vivienda es un regalo a los ricos y fondos de inversión. La Policía Nacional cargó con brutalidad contra quienes trataban de parar el desahucio, mientras a la extrema derecha en Ceuta se la trata de forma bien suave.
El Sindicato de Inquilinos, que organiza la acampada, pide prorrogar los contratos de alquiler y establecer su renovación automática para convertirlos en indefinidos, así como aprobar la prohibición de los desahucios. Avisan: o el Gobierno aprueba el «decreto Maricarmen» o demostrarán que quienes gobiernan son los fondos de inversión. Esto lo vemos diariamente en los tajos: quien gobierna dentro de la empresa son los jefes que se saltan la ley y nuestra seguridad a la torera. La democracia acaba en la puerta de la empresa: es la dictadura de la patronal. Y son los mismos los que hacen beneficio a costa de congelar nuestros salarios mientras todo sube.
Por todo ello: ¡Hace falta otro 15M! ¡Por la vivienda, por nuestro salarios y condiciones de trabajo!
¡Que sean diez, cien, mil acampadas por todo el Estado hasta derrotar a los capitalistas y sus gobiernos!


