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Huelga general del 11N: no solo por la vivienda

Los trabajadores y trabajadoras debemos aprovechar la convocatoria para expresar nuestras reivindicaciones

La movilización de las últimas semanas, desde el desahucio de Maricarmen, vecina madrileña de 87 años, ha sido desbordante. El problema de la vivienda ha sido la chispa de la indignación social, especialmente de la juventud que ve que se queda sin futuro. Maricarmen, fallecida pocos días después de su desahucio en una cama de hospital, señala directamente a los responsables: Urbagestión, un fondo buitre que quería echarla de su casa para subir el alquiler y que muestran la cara más inhumana de este sistema capitalista.

Centenas de miles de personas, la mayoría muy jóvenes, han inundado las calles de todo el Estado Español en repulsa de los desahucios y el negocio con la vivienda. En total se han contabilizado 17 acampadas en distintas ciudades del territorio, sumando las de Oporto, Lisboa y Roma a nivel internacional. Y manifestaciones masivas en 53 municipios con casi un millón de asistentes.

La huelga general ha sido, por tanto, el resultado de la presión en la calle de miles y miles de personas que están hartas de los desahucios, de no poder independizarse, de que no les den una hipoteca, de que encontrar alquiler para muchos jóvenes sea tarea imposible, pero también de destinar más del 40% (de media, ¡hay gente que destina mucho más!) al alquiler o su hipoteca. Y es que la situación es inasumible.

Pero decimos que no es solo la vivienda: es la punta del iceberg. Aunque la vivienda sea objeto especulativo, la principal causa de que lo notemos tanto es que los sueldos no llegan. Está subiendo todo, el carro de la compra, la energía, los combustibles, … ¡menos los salarios! Y mientras ganamos menos, el IBEX-35 hace beneficios récord año tras año. ¡España va como un cohete… pero solo para algunos!

También es la sanidad, la educación, el deterioro generalizado de los servicios públicos. Precisamente el 11N ya había huelga educativa en Andalucía, al igual que continúa la de Madrid, que es indefinida.

Como resultado de la presión en la calle, se han ido sumando sindicatos a la convocatoria de huelga general, firmándola en todo el Estado CCOO, CGT, CNT, COBAS, la Confederación Intersindical y UGT.

Está claro que sobran los motivos para una huelga. Pero muchos trabajadores y trabajadoras piensan, con razón, que los sindicatos mayoritarios llevan 8 años sin convocar ni un paro, por todas estas razones que ocurren, especialmente, desde la pandemia. La carestía de la vida ha subido por diversas razones (Ucrania, Ormuz, aranceles, etc.) y la percepción generalizada es que los sindicatos y la “izquierda en el gobierno” han hecho entre poco y nada. Ahora, que la oposición de derecha amenaza con llegar al gobierno… ¡Convocan huelga!

Recordemos que la última huelga general de importancia, convocada por los sindicatos mayoritarios fue en 2012 contra la política de austeridad del gobierno de Rajoy.

Esta percepción, que es justa, se debe a la integración de dichos sindicatos en el aparato de Estado capitalista. Alejados de la realidad obrera, viven como amortiguadores de los “choques” de la lucha de clases y han apostado todo a la negociación, a las componendas con la patronal sin preguntar a los trabajadores (lo que ellos llaman “paz social”). Esto es lo que nos ha hecho perder derechos convenio tras convenio. Es la misma política del “gobierno de progreso” que desincentiva la lucha obrera, “ya lo arreglan ellos”, para luego plegarse a los intereses de la gran patronal, los rentistas y los bancos.

Son verdaderamente inaceptables e indignantes las palabras de Maria Jesús Montero, exministra de Hacienda por el PSOE, diciendo que esta es la primera “huelga contra la oposición”. ¡Cuando ellos llevan dos legislaturas sin hacer nada en materia de vivienda para la clase trabajadora!

En AIRBUS recientemente, los trabajadores han podido comprobarlo en sus propias carnes, cuando sindicatos como CCOO, ATP y SIPA pactaron a espaldas de los trabajadores un acuerdo de mínimos que no correspondía a la movilización de la gente, desgastando así el movimiento. Los motivos, principalmente recuperar poder adquisitivo, son los mismos que se persiguen ahora.

Desde Voz Obrera pensamos que, independientemente de quién convoque la huelga, o de los “falsos amigos” que persiguen intereses ajenos a los trabajadores, la huelga es un ARMA DE LA CLASE TRABAJADORA. El objetivo es parar la producción y que la patronal deje de ingresar beneficios con nuestro trabajo.

Si la clase obrera se para, paramos todo. Es la idea básica de la Huelga General: somos nosotros y nosotras, la clase obrera, los que movemos la sociedad. Ser conscientes de nuestra fuerza es el primer paso para conseguir que la clase trabajadora gobierne.

Pero para que la huelga no sea solo una convocatoria desde arriba, hace falta que los trabajadores y las trabajadoras la hagan suya, imponiendo sus propias reivindicaciones y necesidades en cada tajo, empresa y sector. Y seguir el ejemplo de la plantilla de AIRBUS, formando asambleas democráticas de trabajadores donde expresarse y exigir sus demandas.

Las demandas de la acampada de las Setas de Sevilla, en su manifiesto, son medidas necesarias: prórroga automática de alquileres, ampliar el parque público de vivienda, bajada de alquileres ligado al SMI, prohibir la especulación, expropiar a bancos y fondos buitre y derogar la ley mordaza.

Pensamos que a dichas reivindicaciones, habría que añadir:

– Subida del salario mínimo a 2000€ – Indexar automáticamente los salarios a la subida de precios – Paga única que recupere el poder adquisitivo perdido de forma retroactiva – Prohibición de los despidos – Bajada de la jornada laboral a 7H sin excepciones. Reparto del trabajo sin bajar el salario para acabar con el paro.

Estas son medidas básicas que permiten frenar la catástrofe que nos amenaza y luchar contra ella, colectivamente, como clase trabajadora. Dicha catástrofe se llama capitalismo y el problema de la vivienda desaparecerá cuando hagamos desaparecer este sistema. Es nuestro deber reforzar a la clase obrera, la única capaz de tomar el poder en sus manos para brindar una nueva sociedad donde se garantice de forma efectiva el derecho a techo y una vida digna de ser vivida.

Esperamos que los y las trabajadores impongan sus propias reivindicaciones y sus intereses comunes ¡El 11N a la huelga general!