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EL RENTISMO, LA ESPECULACIÓN, LOS FONDOS BUITRES, LA MUERTE DE MARICAR-MEN…¡ES EL FUNCIONAMIENTO NORMAL DEL CAPITALISMO!

No nos cabe la indignación en el pecho, Maricarmen, símbolo de la lucha por la vivienda, ha fallecido. Sus responsables tienen nombres y apellidos: Urbagestión, el fondo buitre que la echó de su casa en un momento muy vulnerable para su salud.

Hoy más que nunca hay que seguir y pasar de la indignación a la acción colectiva. Muchas personas -sobre todo jóvenes- así lo están entendiendo y han forzado a organizaciones y sindicatos -sobre todo a los mayoritarios- a  convocar una huelga general por la vivienda; a Pedro Sánchez y su gobierno a aprobar dos decretos, aunque insuficientes, y ha terminado convocando elecciones generales.

En virtud del ambiente caldeado habrá huelga general el próximo día 11 de Noviembre, a pesar de la patronal, que como era de esperar, la tilda de “ilegal” y política, como si el mundo de las ideas solo les correspondiese a ellos. ¡Si los trabajadores y la población en general se mueven, ellos sacan la artillería! Bien saben esto, por ejemplo, los trabajadores de Airbus.

 ¿Cómo  tener una vivienda digna con salarios de miseria? ¿Para qué sirve regular el precio de la vivienda -ya ha habido varias regulaciones- si el sueldo no llega? El problema de la vivienda, como tantos otros, afecta sobre todo a la clase trabajadora y jóvenes, que hoy día, con sueldos insuficientes y con condiciones de vida cada vez más precarias, está dándose cuenta de que la inflación, la especulación, la consideración de la vivienda como una mercancía más… es todo uno.

Como un joven de una de las acampadas argumentaba,  también hay que reflexionar  acerca de por qué se está luchando, ya que el movimiento está superando el marco de la vivienda de dónde surgió, y lleva toda la razón. Reflexionar sobre qué sociedad queremos, como llegar a ella, como organizarse para tal objetivo, es vital y urgente. Para ello extender el movimiento al mundo del trabajo y no solo por un día

de huelga general, es imprescindible. Como miembros del Sindicato de Inquilinas testimonian: … “Los trabajadores no pueden pagar las consecuencias de un orden mundial caótico en el que vivimos, donde el precio de la energía se dispara y los precios de los productos básicos suben, muchas veces solo para garantizar los márgenes de beneficios de las empresas”. Así y no de otra forma, funciona el capitalismo, sembrando el caos.

El problema de la vivienda, al igual que las pensiones, los bajos salarios, la inflación, la creciente precariedad laboral… hay que combatirlos gobierne quien gobierne, y esto no es solo un slogan. “Arreglar” o mejorar algunos aspectos de estos problemas no depende del gobierno de turno, de las elecciones, aunque unos partidos tengan mayor sensibilidad al problema que otros. Está claro que ni la vivienda ni ningún otro problema va a solucionarse con depositar una papeleta de voto cada 4 años. Como ha quedado demostrado tantas veces en la historia, solo la lucha consigue conquistas que perduren.

El precio de la vivienda, la inflación, la subida desmesurada de alimentos y bienes básicos, de la energía… son trasvases de capital al bolsillo de grandes empresas y bancos. Se llama capitalismo y en tiempos de bonanza económica se afloja un poco la cuerda, para volverla a atar corto cuándo la economía entra en crisis. Esto es cíclico, vuelve una y otra vez, porque el motor de todo es la búsqueda de beneficios.

Toda la riqueza que hay en un país la realizan los trabajadores y por tanto estos deben decidir los precios y salarios, qué modelo de sociedad quieren y organizarse para conseguirla. Por ello es hora de empezar a pensar que librar a la sociedad del beneficio, del yugo del  capital, es una necesidad para la clase trabajadora en su conjunto.

¡Socialismo o barbarie!