La inflación se ha disparado al 4,9% en septiembre
Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), la inflación se ha disparado al 4,9% en septiembre.
Se trata del nivel máximo desde febrero de 2023, cuándo se hablaba de que la causa de que todo era la guerra de Ucrania. Ahora se habla de que la causa de tal subida son los precios de los carburantes, con el conflicto abierto por Trump en el Estrecho de Ormuz.
El Ministerio de Economía asegura que “la causa principal es el encarecimiento de los carburantes, consecuencia de que el shock energético derivado de la guerra en Irán continua. Además, hay un efecto base, porque los carburantes bajaron en septiembre de 2025″. El INE atribuye además a los paquetes turísticos parte del alza.
Sin embargo, la inflación subyacente, es decir, aquella que no tiene en cuenta los precios de la energía, entre otras cosas, también subió, exactamente dos décimas frente al dato de agosto, hasta el 3,1%. Los alimentos no elaborados subieron un 5,8% en septiembre, frente al 4,5% que habían subido en agosto. Los productos energéticos lo hicieron un 21,6%, pese a la activación de las bonificaciones del gasóleo en septiembre. ¡Un desastre para los salarios que no dejan de perder poder adquisitivo!
El Consejo de Ministros aprobará dicen- un decreto para paliar y tratar de contener la evolución de los precios los últimos meses, con medidas como limitaciones de precios al gas o butano. El decreto que preparan topará la subida de la Tarifa energética de Último Recurso (TUR) hasta el 15%, frente a más del 45% que debería subir el 1 de octubre. La bombona no podrá rebasar los 19,55 euros hasta junio de 2027.
Cualquier limitación o medida que ayude a contener el gasto es bienvenida, pues los precios están asfixiando a gran parte de la población; sin embargo, ello no debe ocultar el hecho de que estos parches claramente insuficientes- poco arreglan y son pan para hoy, hambre para mañana pues no impiden que los salarios sigan perdiendo poder adquisitivo; de hecho, ya hubo un paquete de medidas en marzo y otro en junio para los combustibles y numerosas rebajas fiscales.
Pero basta ya de mentiras por parte del gobierno “más progresista”: no dice alto y claro que son impotentes para regular la inflación, ni el mercado energético, ni el de la vivienda, ni como ha quedado demostrado en la huelga actual de Airbus, ni el laboral siquiera. ¡Porque quienes ordenan y mandan son las grandes empresas en este sistema de mercado capitalista!
Si los precios suben es porque las compañías energéticas así lo deciden, para seguir amasando beneficios de vértigo. Por poner solo un ejemplo, en las propias páginas oficiales de Repsol se habla de 2.201 millones de euros de beneficios en los primeros seis meses del año, lo cual supone un 265 % más que en el mismo periodo del año anterior. Con estos beneficios, la compañía supera en solo un semestre los beneficios de todo 2025 o 2024; además va camino a superar su récord de 2022, cuando cerró el año con más de 4.000 millones de beneficio.
Así pues, dinero y riquezas hay, ¡solo hay que cogerlo de los bolsillos de las grandes empresas! La única manera de proteger nuestro poder adquisitivo es exigir sin más demoras el aumento de los salarios conforme al IPC (Incremento de precios de consumo). Si los precios suben los salarios y pensiones deben hacerlo en la misma medida, como mínimo.
A las grandes empresas son a las que hay que topar sus escandalosos beneficios y tomarlos para que la clase trabajadora en su conjunto no siga soportando los efectos de una crisis capitalista de la que solo obtiene, a pesar de las riquezas que genera, un salario cada vez más menguado y como consecuencia cada vez paga más caros los platos rotos del capitalismo en forma de recortes de todo tipo, precios de viviendas imposibles o pensiones y salario mínimos.

