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Contra el racismo y la xenofobia. Los migrantes de Ceuta no son invasores, son nuestros hermanos de clase

Las manifestaciones contra los inmigrantes en Ceuta son una reacción insolidaria y xenófoba contra personas indefensas que solo buscan un trabajo digno. Nuestros enemigos no son ellos. Son los políticos de uno y otro bando, tanto en España como en Marruecos, que gestionan los intereses de grandes empresarios y explotadores y mantienen a sus pueblos rehenes de la precariedad para mantener sus beneficios. Empezando por Mohamed VI -y su burguesía- un dictador enriquecido a costa de su pueblo y que vive en París y terminando por Felipe VI y los políticos de la derecha y del gobierno llamado de “progreso” que gestionan los intereses de la burguesía española y sus buenos negocios en Marruecos. Y por supuesto la burguesía francesa, en realidad toda Europa, que explotan también sus negocios en África.

“Lo de Ceuta” está en boca de todos. Se ha retransmitido por activa y por pasiva, con un menú de bulos también considerable, los disturbios en las calles, el caos, la “invasión” de inmigrantes que roban y violan, etc, dando lugar a la persecución de estos e incluso a actos de violencia contra ellos.

La llamada “avalancha” de Ceuta de hace ya más de un mes, no ha sido la primera ni será la última entrada de inmigrantes, que hay que recordar, no buscan quedarse en Ceuta sino reagruparse con otros familiares diseminados por toda Europa y buscar un trabajo y unas condiciones de vida más dignas que las que tienen en sus países de origen, mayormente Marruecos; huyen de guerras, pobreza y otras atrocidades. En el intento de mejorar su vida y la de los suyos, han muerto casi un centenar.

Es un hecho que el 90% de los que entraron, unas 70.000 personas si creemos la versión oficial, pronto volvieron a Marruecos viendo cómo eran recibidos y sopesando las dificultades encontradas, quedando en Ceuta unos 5000 o 7000 inmigrantes, según quien haga el relato. Muchos de ellos son menores.

¿De verdad alguien cree que España no puede permitirse atender y acoger debidamente a unos pocos de miles de inmigrantes? ¡Supondrían, haciendo una burda media aritmética, unos 350 migrantes por cada Comunidad Autónoma! Para hacer la comparativa solo tenemos que cotejar que en la última visita del papa más 2,5 millones de personas se congregaron para asistir a alguno de los eventos: el más numeroso, que congregó a millón y medio de personas, fue en la plaza de Cibeles; el Estadio Santiago Bernabéu congregó a otras 70.000 personas tan solo en un día. Igualmente, en una ciudad relativamente pequeña como es Sevilla, 15.000 personas llenaron los recintos del Ayuntamiento para la final del Mundial de Futbol pasado; todos comieron, bebieron y pernoctaron. En cambio, una horquilla de 5.000/7.000 personas levanta ríos de tinta y parece un problema irresoluble hasta para comprar pan. Siguiendo con la comparativa, una ciudad como Cádiz capital, con menor superficie que la ciudad de Ceuta, ha recibido en un único fin de semana hasta 7 buques-cruceros concentrándose en la ciudad más de 15.600 personas.

Es hasta cierto punto comprensible que muchos vecinos ceutíes se vean sobrepasados por la situación de colapso en Ceuta pues los inmigrantes han sido dejados a su suerte. Ni han sido bien acogidos ni alojados en condiciones dignas de tal nombre. Los políticos de un signo y otro se han pasado la pelota unos a otros y lo único que parece importarles es su expulsión, cómo realizarla “bien”. Ha pasado ya un mes y aún el gobierno central necesita dos semanas más para contemplar su ubicación. Estos inmigrantes tienen hambre, visten con los harapos con los que consiguieron llegar hace ya más de un mes, y exigen comida. Han sido atacados, quemadas sus chabolas, pero aun así … ¡no desean volver a una realidad que indudablemente para ellos es peor!

El portavoz de una asociación de vecinos retrata bien el panorama de crisis entre los propios ceutíes cuando relata al “El País” (30/08/2026) que “han empezado a atacar a los inmigrantes; y de ahí se ha pasado a atacar a los musulmanes de Ceuta. Si los musulmanes de Ceuta responden, se acabó…” refiriéndose a la convivencia pacífica que siempre han tenido.

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