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Reino Unido: ¿Que no es “su” guerra? ¡Pues que se enfrente a nuestra guerra!

Starmer ha dejado claro que la guerra contra Irán no es «su» guerra. Lo ha repetido en numerosas ocasiones. Afirma que no se dejará «arrastrar a ella».

Pero ya se ha visto arrastrado a ella. Apoyó esta guerra —en consonancia con la «relación especial entre EE. UU. y el Reino Unido»— al permitir que aviones estadounidenses aterrizaran, repostaran y despegaran desde, entre otros, las bases de la RAF en “Fairford”, “Mildenhall” y “Lakenheath” aquí en Gran Bretaña, “Akrotiri” en Chipre, así como “Diego García” en las islas Chagos.

Mientras tanto, su gobierno está en el punto de mira de su propio bando (los laboristas), por no prepararse adecuadamente para la «guerra»… Y que el exsecretario de defensa laborista, «Lord» Geoffrey Robertson, califica de vergüenza… Esto ocurrió solo unas semanas después de que Tony Blair (conservador) reprendiera a Starmer por su negativa a unirse a Trump (como él se había unido a Bush en 2003 en la invasión de Irak…). Los ministros y diputados laboristas se defienden: afirman que se está preparando un enorme gasto en defensa. Cuando se les dice que debe ser aún mayor —y que puede financiarse recortando lo que la oposición denomina una «gigantesca» factura de los servicios sociales—, explican que eso es precisamente lo que están haciendo: recortar los servicios sociales, pero no tanto como les gustaría a los conservadores.

Se podría argumentar que un gasto social elevado es vergonzoso, pero también se podría argumentar lo contrario. Que es una respuesta a las necesidades de un número récord de pobres y desempleados de la clase trabajadora a quienes la clase capitalista se niega a proporcionar puestos de trabajo dignos. Y sí, la «gigantesca» mezquindad de los patrones ha batido últimamente todos los récords: ¡se niegan a pagar su parte para el mantenimiento de las infraestructuras sociales y afirman que un pequeño aumento en la cotización a la seguridad social les impide contratar a nadie! En lo que respecta a la clase trabajadora el gasto en defensa cuanto menos, mejor. ¡Los puestos de trabajo que queremos no están en la industria armamentística!

Bloqueando el bloqueo

Sin embargo, no hay forma de escapar de la crisis energética que ha desencadenado la guerra de Trump. El precio al por mayor del gas se ha disparado un 65 % en las últimas semanas. Hasta ahora, la gasolina sin plomo ha subido hasta un 20 % y el diésel un 35 %. ¡El diésel usado para la calefacción ha subido un 70 %!

Y ahora, tras declarar su alto el fuego de dos semanas y presidir unas conversaciones fallidas en Pakistán, Trump ha decidido empeorar aún más las cosas para todos, incluidos sus propios compatriotas y los partidarios de MAGA (1).

Así que, en el momento de escribir estas líneas, la Marina de los Estados Unidos está bloqueando el estrecho de Ormuz, que ya estaba parcialmente bloqueado. Trump afirma estar utilizando su propia (muy) poderosa influencia contra la (muy) insignificante influencia de Irán, con el fin de obtener un acuerdo para poner fin a su guerra… ¡Añade que esto será «muy pronto», gracias a sus hábiles maniobras y a su brillante comprensión del «arte de la negociación»! Y si no, simplemente reanudará los bombardeos contra el pueblo iraní y sus hogares, escuelas y hospitales, como antes.

Mientras tanto, una gran parte de la clase capitalista mundial está sufriendo un pequeño ataque de pánico, debido al efecto devastador que este doble bloqueo está teniendo sobre el comercio mundial.

Por supuesto, ¡lo que es malo para unos es bueno para otros! ¡Los gigantes del capital petrolero se están forrando! Se espera que Shell vea aumentar sus ingresos netos en 2.700 millones de libras, hasta alcanzar los 19.700 millones, ¡y BP espera embolsarse 2.000 millones de libras adicionales!

Es más, la familia y los amigos de Trump han estado haciendo un poco de uso de información privilegiada, lo que añadirá más millones a sus ya sustanciales patrimonios… Esta especulación con fines de acumulación está, por supuesto, también al alcance de aquellos capitalistas que se quejan de pérdidas debido al bloqueo físico del comercio…

El «arte» de la extorsión

Solo hicieron falta unos minutos para que el precio del barril de crudo Brent se disparara a más de 120 dólares (desde los 73 dólares que costaba antes del 28 de febrero), cuando Trump y Netanyahu bombardearon Teherán. En EE. UU., mientras que la «gasolina» al por mayor subió un 45,53 %, ¡costaba casi el doble cuando llegaba al surtidor! (un aumento de cerca del 100%).

Lo revelador de estas cifras es el nivel de chantaje por parte de los especuladores del petróleo y la gasolina —cada uno de ellos, un eslabón en la cadena de extorsión— desde un barril de crudo hasta la gasolina súper sin plomo refinada en las estaciones de servicio.

Porque no es un mercado abstracto y sin sentido el que fija el precio, sino seres humanos (¡aunque algunos de nosotros los llamemos de otra manera!). Por eso hay medidas que los gobiernos pueden tomar, como imponer controles de precios. ¿Pero lo harían? ¡Ni lo sueñes!

La reducción de 117 libras en las facturas de energía de los hogares ya se ha visto anulada varias veces. Además, los controles de precio siempre pactan subidas “controladas”, nunca bajadas ni topes reales. ¡El nuevo “límite máximo” para los precios de la energía en julio aumentará las facturas en unas 288 libras, según las previsiones! Tenemos que cerrar filas y pasar por encima de los jefes. ¡A la huelga para conseguir subidas salariales que cubran todas estas subidas de precios, y más!

(1). Acrónimo de Make America Great Again, con el que se denominan los seguidores de Trump.

Traducido de workersfight.org

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