Mientras Israel sigue bombardeando el Líbano y asesinando a miles de civiles inocentes, comienzan las negociaciones para un alto el fuego entre Irán y EEUU e Israel a través de Pakistán, que hace de mediador. Pero la inestabilidad en la zona permanece pues parece ser que el alto el fuego acordado incluía el Líbano, que el genocida Netanyahu sigue bombardeando.
En el estrecho de Ormuz, clave para el comercio mundial energético, parece que se mantiene el bloqueo. Trump no cesa de insultar y agredir con sus proclamas y ya es un hecho que sus crímenes de guerra, junto a los de Netanyahu, están quedando impunes.
Sin embargo, esta guerra como todas que ha llevado a cabo EEUU en su dominación mundial, no tienen solo un carácter inmoral o contra el llamado derecho internacional. Sus acciones bélicas están determinadas por la estructura económica y social del sistema capitalista en el cual vivimos. Es decir, las guerras son una forma más de controlar, dominar y extraer beneficios para los accionistas de las grandes empresas que dominan el mundo.
Tanto directamente -como ahora las petroleras, e industrias energéticas, como las de armamento o tecnológicas- como indirectamente -como la industria alimenticia o el resto de la economía- están obteniendo miles de millones de ganancias con la guerra. Esto demuestra que la guerra en el capitalismo es otra forma de ganar dinero a costa de la muerte y de la clase trabajadora. Porque cuando sube la gasolina y los precios, los capitalistas repercuten directamente esa subida, mientras que los salarios siempre van por detrás. Ellos ganan dinero y nosotros siempre perdemos.
Por ello la guerra en el capitalismo, no solo trae muerte, es una forma más de ganar dinero a costa de la clase trabajadora.

